TRIBUNA PÚBLICA
26 mar 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Mientras supongo que usted dormía plácidamente en la madrugada del viernes 23 al sábado 24, yo, mi familia y otras familias (con ancianos de más de ochenta años), todos residentes en la avenida Rivero de Aguilar, nos despertábamos a las cuatro de la mañana con el temor, una vez más, de sufrir un accidente. Todo a consecuencia de la enésima inundación que padecimos, motivada, entre otras cosas, por el atasco en los desagües del tristemente conocido mar de O Ramal. Después vendrán las lamentaciones Usted ya lo sabe de sobras, señor alcalde: garajes inundados, ascensor hundido en un foso rebosante de agua, contadores de Fenosa convirtiendo el agua que los anegaba en vapor, y camino de cargarse toda la instalación eléctrica del edificio. Un día cualquiera, alguno de los que nos atrevemos a poner en funcionamiento la electrobomba para aliviar ese cuadro de contadores va a perecer en el intento. Luego, vendrán las lamentaciones. En fin, usted ya conoce todo esto desde hace años. Pero, tranquilos. El señor alcalde nos va a construir un nuevo parque de recreo, casi al lado, al cual, los vecinos y otros, accederemos calzando unas buenas botas de agua. Porque supongo que, para cuando esté listo ese parque, nosotros seguiremos sufriendo nuevas inundaciones. Y porque el maldito mar de O Ramal seguirá existiendo para escarnio y vergüenza de todos. Ampliación del nuevo parque Señor alcalde, permítame una sugerencia. Ya que no puede o no quiere solucionar este problema que padecemos sus convecinos de esta zona, amplíe usted las obras del mencionado parque hasta el mismísimo cruce de O Ramal. Aproveche el estanque que allí se forme, con el agua del mar y de la lluvia, y disponga que lo llenen de patos y cisnes. O mejor aún, con peces de colores, que es con lo que estamos soñando muchos de los residentes en la avenida Rivero de Aguilar al valorar su gestión referente al problema que nos acucia. Y el cual, por supuesto, no le privará a usted de dormir a pierna suelta. Solución a los problemas Descanse en paz (lo digo en el buen sentido). Nosotros, sus conciudadanos, que pagamos su sueldo millonario, velamos ésta y muchas madrugadas más, para tratar de solucionar nuestros problemas. Y no tema, no le vamos a cobrar por ello, ni a descontar absolutamente nada de ese espléndido sueldo. Jesús Castro Ponte. Vecino de la avenida Rivero de Aguilar.