ALONSO DE LA TORRE CAFÉ CON GOTAS
26 feb 2001 . Actualizado a las 06:00 h.Es lamentable que no aprovechemos el hermanamiento de Vilagarcía con una de las más importantes ciudades de Portugal: Matosinhos. Algún miserable cartel, una calle y poco más. Y cuando se hace la pregunta: «¿A qué os suena Matosinhos?». La respuesta es siempre la misma: «A aldeíta portuguesa». En un reciente viaje a Oporto, descubrí en Matosinhos la Avenida de Vilagarcía: una calle extensa, importante y moderna que lleva hasta el tercer centro comercial de Europa: Norteshopping. Según los entendidos, el primero es Bluewater en el condado de Kent, a las afueras de Londres, el segundo es Vasco de Gama en Lisboa y el tercero este Norteshopping de Matosinhos con sus 260 tiendas, 40 restaurantes, 8 cines, 18 boleras, 5.000 plazas de aparcamiento, un FNAC (conocida cadena francesa de venta de libros, música, material de fotografía y vídeo) y un espacio cultural llamado Silo donde se celebran algunas de las más interesantes exposiciones de la capital cultural europea. Pero más allá de que Matosinhos tenga grandes centros comerciales, un puerto que supera al de Vigo, un aeropuerto en obras al lado que va a competir con los mejores de la Península o un parque de exposiciones y ferias de primera categoría europea. Más allá de estos aspectos que certifican la importancia y desarrollo de la villa hermana, lo que importa es que Matosinhos podría convertirse en nuestra puerta de entrada en Portugal. El norte luso será el espacio laboral de nuestros hijos, que van a moverse entre Aveiro y Ferrol si quieren tener buenos trabajos y progresar laboralmente. Ya hay informáticos, médicos, auxiliares de enfermería, ingenieros y obreros manuales de Galicia que se emplean en Portugal, donde la tasa de paro no llega al 5 %. Aprender portugués y tener relaciones en el país vecino es una manera de aclarar el porvenir. Sin embargo, nosotros pasamos de Matosinhos. Es raro que los escolares de allí y de aquí se relacionen, pero ayer, un grupo de estudiantes de una escuela superior de Matosinhos llegó a Vilagarcía para pasar unos días en la capital arousana en el marco de un proyecto europeo Interreg. Esperemos que sea el principio de una gran amistad... una amistad interesada por ambas partes.