Carlos González, propietario del restaurante Galloufa de Carril Muchas cosas cambiaron en el Galloufa en los últimos años. Cambió la decoración, la clientela, los precios... por cambiar, cambió hasta de propietario cuando hace cinco años se hizo con las riendas del negocio Carlos González, hijo de uno de los antiguos socios. Pero la esencia del restaurante, que está los fogones, allí donde se cuece todo, es la misma, porque el cocinero, como siempre, sigue siendo su padre, José González; el producto, lo mejor de la ría, y la preparación, la tradicional. «La nueva cocina aquí no tiene futuro», asegura Carlos González, que algo sabe del negocio por tradición y por dedicación. Aunque reconoce que los productos de la ría casi no necesitan preparación, el Galloufa ofrece otros platos en los que sí importa la firma del cocinero.
24 feb 2001 . Actualizado a las 06:00 h.SUSANA LUAÑA VILAGARCÍA El Galloufa abrió sus puertas en 1969. «Entonces no se adecuaba al nombre -asegura José González, cocinero, antiguo propietario y padre del actual- porque era muy caro, y galloufa era la comida que le sobraba a los ricos y daban a los peregrinos». En 1970, el madrileño José González se hizo con el traspaso junto con dos hermanos suyos. Cerró en 1992 y cuatro años después lo abrió su hijo Carlos. -¿Cómo se decidió a reabrir el negocio? -Al acabar mis estudios trabajé varios años en la hostelería, pero estaba muy cansado, porque hacía todas las horas y algunas más. Estaba a punto de irme a Canarias con la que hoy es mi mujer, porque me salió un trabajo allí, pero cuando se lo dije a mis padres hablamos de la posibilidad de reabrir el restaurante, y así lo hice. Estoy muy satisfecho. -¿Cambió mucho en este tiempo? -Cambió bastante. Antes había otro tipo de precios y también otra selección del producto. Nosotros pensamos en hacerlo más asequible, que pudiera entrar todo el mundo, aunque la calidad es la misma. Y por supuesto sigue siendo la misma cocina, que continúa en manos de mi padre. Es verdad que los productos de la ría apenas necesitan elaboración, pero nosotros ofrecemos platos alternativos donde la preparación es esencial. Y aquí la cocina es la de siempre. Yo respeto la nueva cocina, que tiene muchos seguidores, pero aquí en la comarca no tiene futuro. -¿Cuál es el perfil del cliente actual? -Hay dos tipos, el familiar, que viene los fines de semana, o en fechas marcadas, más o menos estable, y por la semana la gente de empresa, comerciales y ejecutivos. -¿Y el menú? -Ofrecemos marisco y pescado, aunque lo que más se vende es el arroz con almejas y bogavante. La almeja la tuve que retirar de la carta, porque no hay. De momento no afecta, porque te piden otras cosas, pero sí puede perjudicar en verano, porque hay muchos turistas que vienen a Carril sólo por las almejas. Tampoco afectaron las vacas locas porque tenemos carnes alternativas y hacemos temporada de caza. -Tienen también una completa exposición de vinos. -Sí, la carta de vinos es muy amplia, está entre las cinco mejores de Galicia. Todo denominaciones de origen. Tenemos más de doscientas referencias y también aguardientes. -Como empresario, ¿qué echa de menos en Vilagarcía? -Le falta promoción en comparación con Sanxenxo o Cambados. Un amigo mío me comentó que en Fitur sólo había un folleto de Vilagarcía, en cambio de Cambados o de O Grove había mucha información. Y faltan también plazas hoteleras. Hasta Cambados tiene más capacidad.