«Lo que se construye hoy en día es de locos»

La Voz

AROUSA

José Rodríguez Buján, gerente de Hermanos Buján e Hijos SL José Rodríguez Buján se cansó hace veinte años de trabajar para otros y creó su pequeña empresa de cerrajería. Con la ayuda de su abuela, que ya tenía entonces más de ochenta años, empezó a fabricar aparatos de carga para caballos y burros. Al poco tiempo ganaba ya 1.500 pesetas de las de entonces. Poco a poco, «con mucho esfuerzo y reinvirtiendo los beneficios» llegaron a lo que hoy en día es Hermanos Buján e Hijos, SL; una empresa todavía familiar pero que cuenta con 32 empleados y factura al año unso 170 millones de pesetas. El negocio se aprovechó del «boom» que en las últimas décadas vivió la construcción, unos años de vacas gordas que llegan a su fin. José Rodríguez asegura que sobrevivirán pocos porque «somos demasiados en el sector».

02 dic 2000 . Actualizado a las 06:00 h.

SUSANA LUAÑA VILAGARCÍA José Rodríguez Buján sabe que el secreto de la buena marcha de su negocio es la calidad del producto. «Tenemos fama de careiros, pero es que el artículo bueno hay que pagarlo», asegura. Esa calidad es, a fin e cuentas, su carta de presentación ante los clientes. -Ustedes están especializados en viviendas unifamiliares. ¿Por qué no trabajan para constructoras? -Por las malas experiencias que vivimos. Hay muchos problemas de impago. A nosotros nos dejaron a veces a deber muchos millones de pesetas y si en esas ocasiones pudimos salir adelante fue por los stoks que teníamos. Acabamos dedicándonos sobre todo a chalets y viviendas unifamiliares, porque además nuestros productos son de gran calidad y es lo que nos piden nuestros clientes. -¿Tanta informalidad hay en la construcción? -¡Buf! A nosotros nos metieron muchos pufos, y lo peor es que nadie los persigue, están amparados por la ley. -El aluminio ya no es lo que era hace quince años. -Por supuesto. Ahora hay unos lacados que lo embellecen mucho y también trabajamos la rotura de puente térmico, que es una placa que lleva la ventana en el interior y que aisla de los ruidos y de la humedad. Eso encarece el producto, claro, una ventana de aluminio puede costar dieciocho mil pesetas, y una con esta placa y revestida de madera sube de las cien mil. -¿Es un producto sin competencia? -Sí, porque ahora está el PVC, que empezó con fuerza hace unos años en Alemania y es mucho más barato que el aluminio, pero no se sabe el resultado que dará con los años, porque es un material que envejece rápido. -Ustedes se beneficiaron de los buenos años de la construcción. -Sí, lo que se construye hoy en día es de locos, es un stress que no es normal. -Pero se acerca una crisis. -Nosotros ya vivimos la del 82 y la del 92, pero ésta va a ser muy fuerte. Por ahora hay trabajo, porque las obras que se empezaron se van a acabar. Nosotros tenemos pedidos hasta febrero o marzo, después ya se verá lo que pasa. -¿Y cómo se sobrevive a esas crisis? -Hay que tener mucha profesionalidad y saber lo que haces. Nosotros nos servimos del stock y ahora estamos empezando a trabajar en Madrid y en Portugal. Allí es más fácil hacer negocio porque no hay tanta competencia. Lo que no puedes hacer es vender los duros a cuatro pesetas, y si se hace ahora que hay trabajo, qué no pasará cuando no haya huecos que tapar. Está claro que somos demasiados, sólo en Vilagarcía hay diez talleres de aluminio. A fin de cuentas, montar un taller en el bajo de tu casa es muy fácil.