Unos veinte jumentos participaron en la tradicional carrera de burros que se celebró en Deiro ayer tarde La carrera, que empezó con una hora de retraso, tuvo las características propias de un acto donde los burros toman protagonismo. Desorden, desobediencia, aglomeración, encontronazos con el público...eso sí, todo con una gran dosis de humor que los participantes y vecinos de San Miguel de Deiro supieron aportar. Se llevaron a cabo dos carreras, categoría masculina y femenina, con sus tres correspondientes ganadores. Los primeros se llevaron 20.000 pesetas, los segundos 10.000 y los terceros se tuvieron que conformar con un trofeo. Sin olvidar los cinco sacos de pienso para los sacrificados burros.
04 sep 2000 . Actualizado a las 07:00 h.REDACCIÓN VILAGARCÍA Amontonados detrás de la capilla de San Miguel, rodeados por una multitud y fustigados por los jinetes, los pobres jumentos tiraban de los estribos con ansias de escapar del lugar. Un cohete dio la señal de salida y los burros partieron incentivados por las fustas y espontáneos que los empujaban. Los hubo que ni con estas consiguieron salir de la meta, no se sabe si por falta de entusiasmo o por exceso de peso de su jinete. El caso es que de los veinte participantes de la carrera, después de la primera vuelta habían desaparecido la mitad. Las caídas, tropiezos y despistes son habituales, debido, en gran medida, a la tozudez de estos cuadrúpedos. Los jinetes competían en originalidad con sus jumentos. Hubo quién montó de espaldas para poder fustigar con más facilidad al animal, hubo quién aprovechó para vestir al «bicho» con una capa con publicidad de su empresa y también los hubo que hicieron juego sucio y tiraron a sus contrincantes de la montura. La moda de realizar camisetas para cualquier evento lúdico-festivo ha llegado a San Miguel de Deiro. Vecinos de la localidad lucían camisetas con un mensaje que versaba «¿A onde vas Marsial?/ Vou faser puentin/ Akate beso/ ¿Pero ti de donde virjen es?/ Monta nunha burra tola e verás/ ¡Comomola!». A quién no le va a «molar» tanto es al servicio de limpieza que tenga que recoger los numerosos excrementos que las burras repartieron por el circuito, vomitonas incluidas.