«Es necesario un gran polígono industrial»

La Voz

AROUSA

José Manuel Redondo Folgar, presidente de Maderas J. Redondo S L Nieto de carpintero e hijo de aserrador, José Manuel Redondo vivió siempre rodeado de madera. Lejos de aborrecerla, la convirtió en parte esencial de su vida, dedicando la mayoría de su larga trayectoria profesional al negocio de su comercialización. Curtido desde los 17 años en el almacén que su padre tenía en Vilagarcía, Redondo pronto se independizaría, convirtiéndose poco después en el gerente de la competencia paterna. Tras ocupar la dirección de diversas empresas del sector del hormigón y la madera, aprovechó la venta del antiguo almacén maderero de Carbonell en Vilagarcía, que él mismo gestionaba, para comprarlo y montar su propia firma. Primero Riasa, y ahora Maderas J. Redondo, dedicada a la distribución y manofactura.

02 sep 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

PABLO PENEDO VILAGARCÍA A pesar de su larga trayectoria en el sector de la madera, José Manuel Redondo no crearía su primer empresa, Riasa, hasta principios de los 90. Fue tras vender su participación en esa compañía (50%) cuando se decidió a fundar en 1994 Maderas J. Redondo, junto a su hermano Verísimo y sus hijos José Manuel y Francisco Javier. En 1999 facturaron más de 1.700 millones de pesetas, con 17 empleados en plantilla. _ Además de comercializar también transforman la madera. ¿Cómo reparten el trabajo?. _ Por un lado, nuestra empresa importa madera de los cinco continentes para su comercialización, básicamente en España y Portugal. En el polígono de Bamio tenemos un almacén nodriza de 20.000 metros cuadrados, donde clasificamos, secamos y enviamos la madera a nuestros clientes. Después, disponemos de otro almacén de unos 4.500 metros cuadrados en la Avenida Valle-Inclán, frente al puerto. Allí transformamos madera al detalle por encargo. Hacemos desde muebles rústicos hasta tableros aglomerados. _ ¿Con qué tipo de maderas trabajan?. _ Nuestro mayor volumen de importación es de pino rojo y abeto, procedentes de Suecia, Finlandia, Estonia y Rusia. También importamos maderas tropicales de África Occidental y maderas frondosas de América y el Este de Europa. _ ¿Por qué no tratan madera de Galicia?. _ La razón es que los aserraderos de Galicia que subsisten son autosuficientes para comercializar y exportar sus producciones. Ya no hay motivo para la existencia de aquellos almacenes que hace 40 años se dedicaban a unir las producciones de los pequeños aserraderos para reexportarlas. _ Usted está ligado desde hace muchos años al puerto de Vilagarcía. ¿Cómo ve su situación en la actualidad?. El puerto se ha desarrollado de una forma espectacular en los últimos 10 años. Antes no entraban barcos con más de cinco metros de calado, y hoy el calado es de once metros, con lo que pueden llegar embarcaciones más grandes. Sin embargo, el puerto tiene una carencia de espacio tremenda. Hay que buscar una solución a esto, con la ZAL o con algo similar, porque sino el puerto se verá ahogado. Si hay problemas para ganar espacio al mar, no queda más remedio que buscar puertos secos. _ El problema de espacio también afecta en Vilagarcía al suelo industrial. _ Aquí es un problema gravísimo. Nosotros, para hacer una ampliación de unos 3.800 metros cuadrados en Bamio, tuvimos que negociar con 15 propietarios. Es necesario crear grandes polígonos industriales, como el de Porriño. El de Trabanca va a resolver muy poca cosa, es un minipolígono.