Los asturianos aguantaron todos los embates, pero se quedaron sin respuesta en el último cuarto
31 ene 2026 . Actualizado a las 20:45 h.Nunca es fácil volver a competir después de un paréntesis en la competición, en este caso el motivado el pasado fin de semana por la Copa de España. Vale para los dos equipos. Y quizás por ello se vio en Sar un partido no excesivamente vistoso, pero sí muy peleado por los dos lados. El Monbus Obradoiro se impuso a un Oviedo (86-68) que siempre acechó, hasta el último cuarto. Ahí ya no encontró respuestas.
El partido comenzó con los locales más centrados y los asturianos insistiendo en el triple, con poco acierto pero una buena actividad en el rebote ofensivo. Era lo esperado. Pese a verse 6-0 no dejaban de buscar la larga distancia, uno de sus principales recursos. Y al quinto intento llegaron los primeros tres puntos.
El primer cuarto resultó muy trabado, con muchas personales en los dos lados y muchas rotaciones. Antes de llegar al minuto seis Epi ya había cambiado el cinco inicial.
El Obradoiro, flojo en el rebote y reñido con el triple, logró tomar ocho puntos de renta, 19-11, gracias a una buena defensa. No encontraba velocidad de crucero en ataque, pero tampoco dejaba que el Oviedo se desatase. En los compases finales debutó Munnings.
El segundo cuarto arrancó con dos pérdidas de balón santiaguesas, aprovechadas por el rival. Contestó Brito con un triple. Y las recuperaciones de balón permitieron elevar al ventaja a los diez puntos en el ecuador de este segundo capítulo. Javi Rodríguez pidió tiempo. Y repitió poco después, tras hundir Galán el balón en el aro. La renta llegó a ser de catorce puntos. Pero el Oviedo no se descompuso. Mejoró en los dos lados de la cancha y logró irse al descanso con un 41-32. La diferencia para el Obradoiro la estaba marcando Westermann. Con el base francés había más fluidez y más continuidad en el juego.
Tras el paso por vestuarios el Obradoiro volvió sin ritmo. Incluso Westermann bajó sus prestaciones. Los dos equipos empezaron cargando el juego interior, buscando a Felipe dos Anjos en un lado y a Shelist en el otro. Y tras un intercambio de canastas el Oviedo empezó a limar. Se puso a seis y Epi pidió tiempo. No pintaba bien la dinámica.
En ese momento delicado, un par de triples con sello de Barrueta oxigenaron mucho. Pero fue desde la defensa, con Quintela y Brito en pista, cómo recuperó el equipo la iniciativa. De nuevo amagó con escaparse, quince arriba. Pero una jugada de cinco puntos (triple y dos tiros libres de una personal) volvía a estrechar las diferencias: 65-54.
Así se llegó al último cuarto, en el que el Obradoiro no bajó el pistón en defensa en ningún momento. Por ahí acabó de cimentar una victoria más complicada de lo que pudiera parecer a tenor del marcador. Asfixiando al Oviedo, no dejándole encontrar sus triples y corriendo cada vez que podía las diferencias crecieron paulatinamente. Y así minimizó algunas pérdidas de Westermann y Speight que no son habituales en los bases.
En ese mar el que más pescó fue Felipe dos Anjos. Y en el tramo final, el debutante Munnings, que se metió a la afición en el bolsillo con su baloncesto solidario: un rebote, un triple y un par de asistencias para Felipe dos Anjos, sobre todo la última, en la que renunció a lucirse en pos de la efectividad. Esas cosas que Sar siempre tiene muy en estima.
Ficha técnica
Obradoiro 86: Westermann (7), Barcello (7), Barrueta (6), Galán (14) y Felipe dos Anjos (20) -cinco inicial-. Andersson (2), Speight (6), Kravic (6), Etxeguren, Munnings (3) y Quintela (6).
Oviedo 68: Townes (10), Parham II (8), Nwaokorie (8), Lobaco (14) y Faure (6) -cinco inicial-. Duscak (5), Copes, Shelist (10), Hermanson, Cosialls (4), Longarela (3) y Arias.
Parciales en cada cuarto: 19-11, 22-21, 23-22 y 22-14.