Epi, entrenador del Obradoiro: «Por nuestras decisiones tácticas, acepto alguna concesión en el rebote»
ANDAR MIUDIÑO
«A veces, los números por sí solos no explican algo», advierte el técnico
23 ene 2026 . Actualizado a las 11:56 h.Diego Epifanio, Epi, (Burgos, 1978) sabe lo que es ascender a la ACB con el Burgos, el Breogán y el Leyma Coruña. Solo se le resistió el Estudiantes, que se quedó a las puertas. Ahora busca su cuarta muesca, en Sar, al frente de un Monbus Obradoiro que llega al ecuador de la competición con solo tres derrotas, en segunda posición. El técnico pasa revista a cómo está discurriendo la temporada.
—¿Qué nota le pone al equipo en esta primera vuelta?
—Progresa adecuadamente.
—Decía Héctor Galán que, en caso de fichar, el flanco que habría que cubrir es el del tres-cuatro. ¿Es un objetivo o un planteamiento teórico?
—Todas las plantillas tienen sus cosas. Tenemos jugadores al dos que pueden hacer el uno, y en el uno que pueden hacer el dos, jugadores al tres que pueden hacer el dos y jugadores que pueden hacer el cuatro y el cinco. Puestos a analizar la situación, si hay problemas de faltas o de lesiones, evidentemente no de larga duración, es en ese enlace donde tenemos menos opciones naturales. Eso no quiere decir que vaya a llegar un jugador. Es un análisis de la dirección deportiva.
—¿A Speight le está costando coger el hilo, encontrar su sitio?
—Puede que en estos dos últimos partidos no haya tenido una gran actuación individual, pero no creo que sea una cuestión ni de actitud ni de talento, sino de que está en una fase de adaptación a su nuevo rol.
—¿Westermann es el radar y el termómetro del equipo?
—Leo es muy importante para nosotros por muchas cosas, a nivel táctico y humano, y de plan de partido. Pero no es la única clave de que las cosas estén saliendo bien. Hay muchos jugadores que nos están dando muchas cosas. Pero sí, Leo está teniendo bastante control de las situaciones defensivas y ofensivas.
—En las tres derrotas encajaron una puntuación alta. A Leyma le ganaron pese a recibir 99 puntos, y el Fibwi anotó 89. En todos los demás ataron más a los rivales. ¿La clave es la defensa?
—Ser sólidos atrás en los básicos y controlar situaciones en las que el rival destaca nos permite correr. Rebotear también nos permite correr y competir mejor. Cuando estás bien atrás coges más confianza, puedes correr más, tienes posesiones más fáciles, puedes castigar más en los primeros segundos de la posesión. Evidentemente, estar bien atrás se refleja en ataque y en el resultado final de los partidos.
—¿El rebote es el gran caballo de batalla y el frente que más preocupa?
—Individualmente, no. Cada semana ponemos mucho énfasis en el rebote, independientemente de cual sea el rival. Es verdad que, numéricamente, no es en lo que más destacamos. Sin embargo, equipos que venían con un gran promedio de rebote ofensivo no han sido capaces de superar su media contra nosotros.
—En todo caso, se está convirtiendo en un mantra.
—El rebote defensivo tiene que ver, primero, con el talento de los jugadores para entender dónde va a ir el rechace. En segundo lugar, tiene que ver con la capacidad física. Y luego influye la táctica. Hay veces en las que, por nuestras decisiones tácticas, acepto alguna concesión en el rebote porque, cuando intentas hacer una cosa, después del tiro es difícil intentar bloquear el rebote. Sí creo que tenemos capacidad de mejora en esas situaciones en las que el rival no ha hecho tácticamente nada para sacarnos de nuestra posición.
—La explicación suscita otra pregunta. ¿Por qué el equipo rinde más ante adversarios más cualificados en el rebote?
—A veces, los números por sí solos no explican algo. Somos un equipo que ha ganado 13 de 16 partidos en Liga. Hemos provocado que el rival no anote muchas de sus posesiones. Si falla más tiros, tiene más opciones de ir al rebote ofensivo. Nos centramos en que después de hacer buenas defensas seamos capaces de competir ese rebote.
—¿Falta músculo?
—No sé si nuestros rivales, después de que Felipe martillee el aro , hablarán de que sus físicos son mejores que los nuestros. Nuestra capacidad de presionar el balón con Leo, con Sergi, con Diogo, incluso la capacidad reboteadora de Yunio no habla de que no tengamos músculo. Es verdad que en algunas posiciones concretas, y en algunos jugadores, el músculo no es su cualidad principal. También digo que esos jugadores que no tienen tanto músculo tienen mucho talento y conocimiento del juego. Creo que la compensación del equipos está bastante conseguida.
—¿El talento y el conocimiento del juego pueden llevar a una cierta falta de colmillo cuando los partidos se ensucian?
—Los jugadores son muy competitivos. Puede ser que cuando el rival pasa la línea de la permisividad, que bajemos un poco el rendimiento. Pero eso ya no depende de nosotros.
«Públicamente no hace falta exteriorizar el enfado, tengo mi forma de ser»
Epi es poco dado a exteriorizar su estado de ánimo a pie de pista en el transcurso de los partidos. Son contadas las técnicas que le han pitado en su carrera.
—¿Alguna vez se enfada?
—Supongo que sí, como todo el mundo.
—¿Pero nunca lo exterioriza?
—Públicamente no hace falta, tengo mi forma de ser. A la gente que tengo que decirle algo se lo digo, pero no suelo hacer muchas cosas de cara a la galería. En un tiempo muerto, si tengo que enfadarme claro que me enfado. Pero intento controlar mis reacciones porque intento controlar mucho lo que pasa durante el partido. En los entrenamientos, si hay algo que no me gusta y se repite, lo hago saber. En el banquillo intento controlar mis emociones y ayudar a los jugadores a que tengan el máximo control de sus sensaciones y de su concentración.
—¿Cuáles son los dos o tres mejores jugadores que ha entrenado, sin contar a la actual plantilla?
—Uff, pregunta difícil (se toma su tiempo para la respuesta). Vlatko Cancar es un jugador brutal, por su capacidad para hacer las cinco posiciones en el campo, su capacidad de sacrificio y su capacidad de mejorar día a día. Y Taylor Coppenrath. Me enseñó otro concepto del juego en la pintura. Siendo una estrella en la LEB, se comportaba como el más normal de los humanos.
—Una pregunta de salto en el tiempo. ¿Alguna vez ha pensado cómo hubiesen sido las cosas de no haber ganado en la prórroga al Gipuzkoa, en la tercera jornada?
—Eso sería hablar de baloncesto ficción, de cosas que no han pasado. Pero alguna vez piensas que sí, que salió cara y fue el despegue. Si llega a salir cruz, a saber qué hubiera podido pasar. Pero creo que hubiésemos seguido manteniendo la misma línea de trabajo, el mismo mensaje de unidad del grupo, centrándonos en lo que depende de nosotros. Sí que es verdad que hubiera habido más nervios dentro del vestuario y, sobre todo, fuera.
—Ha entrenado en Lugo, en A Coruña y ahora en Santiago. ¿Se vive el baloncesto de distinta manera en cada plaza?
—En Lugo fue el año de la pandemia y el siguiente. En A Coruña, cuando empezamos, había poca afición y creció mucho. En Santiago todavía llevo poco tiempo. No sabría decirle, pero aquí me ha llamado mucho cómo se ha movilizado la afición en desplazamientos como los de Oviedo y Ourense, en número y en la manera de estar al lado del equipo.
«Oviedo está jugando a un ritmo muy bueno a nivel de tiro de tres»
Obradoiro, Leyma, Estudiantes y Palencia iniciaron el curso como grandes favoritos al ascenso. Y la clasificación confirma esa condición. El Alicante está aguantando el pulso. Gipuzkoa y Menorca vienen remontando.
—¿Destacaría alguna otra alternativa de poder?
—Oviedo (próximo rival del Obra) me gusta mucho. Efectivamente, a Gipuzkoa le costó al principio, pero está haciendo una gran campaña. Menorca es de los equipos que tienen más puntos. Alicante lleva ahí toda la temporada. Oviedo está jugando muy bien, a un ritmo muy bueno a nivel de tiro de tres. No sé dónde acabará, pero me gusta mucho la propuesta de Zamora para el tipo de jugadores que tiene.
—¿Sigue la NBA?
—Poco. Mis hijos la ven más. Le dedico más tiempo a la Euroliga, la ACB y la Primera FEB.