Poco premio para una gran defensa

Rivera Mozan EL ESCÁNER

ANDAR MIUDIÑO

Juan Garcia Cruz

La defensa del Obradoiro cabe calificarla de sobresaliente, sin duda alguna. Se agradece ver a un equipo a este nivel defender de una forma tan arriesgada y osada con el objetivo de sacar al rival de su estilo tan característico de juego, en donde la buena circulación del balón es su mejor virtud. Una sola asistencia en el primer cuarto es fiel reflejo de tan magnífica defensa y de que el plan salía a la perfección.

Más aún, el Obradoiro recibió 16 puntos en el primer cuarto pero cinco de ellos fruto de dos pérdidas de balón no provocadas, que sin ser por ellas habría dejado al Tenerife en once puntos.

Pero dentro de esa gran defensa de equipo hay un capítulo especial a destacar y es la atención a Salin, ya que cada salida bloqueada del finlandés era perfectamente contrarrestada con fintas de ayuda del defensor del pasador.

Gran trabajo también a la hora de defender los bloqueos directos de manera distinta en función de la mano dominante de quién recibe y que dificulta las lecturas ofensivas del rival sobremanera.

En la segunda parte el Obradoiro, inicialmente, conseguía con una buena circulación del balón tiros totalmente abiertos, siempre y cuando se jugaba con rigor y disciplina los sistemas de ataque.

Pero la falta de acierto primero y la precipitación después, en el juego en llegada sobre todo, con pérdidas de balón evitables y algunos tiros quizás precipitados, hicieron mella incluso en la concentración defensiva, que ya no fue la misma de la primera parte.

El Tenerife empezó ya a encontrar su juego habitual, castigándonos con alguna que otra canasta fácil en la defensa de cinco contra cinco y permitiendo que sus jugadores comenzaran a encontrar su mejor versión en pista. Ahí se nos fue el partido.