La «increíble atmósfera» de Sar

Manuel García Reigosa
M. G. REIGOSA SANTIAGO / LA VOZ

ANDAR MIUDIÑO

Czerapowicz agradece la energía que transmite la afición, Pozas proclama su orgullo por la manera en que la grada valora el esfuerzo

31 dic 2019 . Actualizado a las 15:31 h.

Sar bajó el telón del año 2019 exhibiendo su mejor cara, con el cartel de casi lleno, con esa atmósfera que le es tan propia. En Sar se puede rosmar, hay margen para el runrún. Pero no es territorio para reproches. Paladea el baloncesto, tanto los puntos como las defensas. Atruena cuando el equipo lo necesita. Lo volvió a demostrar el sábado, cuando el Estudiantes se acercó a ocho puntos en el último cuarto. Sabe lo que cuesta estar en la ACB. Lo disfruta. Y todo eso les llega a los jugadores.

Una de las canastas de la jornada fue el mate de Kravic entrando como el tren AVE por el callejón del centro, tras recibir un pase de espaldas de Pepe Pozas cuando el partido estaba ya inclinado claramente hacia la orilla del Obradoiro. Pero no fue menos festejada que una defensa del capitán sobre Pressey, mediado el primer cuarto, en la que obligó al base visitante a sacarse el balón de encima, más que a tirar a canasta.

A falta de veinte segundos Moncho Fernández sentó a Pepe Pozas para que la grada premiase su contribución a la victoria. Y así sucedió. Porque Sar no solo se fija en los puntos (solo dos) para calibrar un partido. Y lo mismo puede decirse del jugador, que decía lo siguiente a la conclusión de la contienda: «De lo que más orgulloso estoy es de ver que la gente reconoce el esfuerzo. Estoy súper contento porque creo que es la primera vez que Moncho me cambia para agradecerme el trabajo delante de todos. Ya sabe él que no me hace falta, pero se agradece. A todos. Realmente estoy muy feliz por el partido».