La voz aún más alta


No es habitual comenzar una columna deportiva pidiendo disculpas pero, vecinos de Santiago, como guía espiritual vuestro que soy, os debo una explicación y esa explicación que os debo os la voy a pagar.

Hace un par de semanas os dije que iniciaba un nuevo camino para la prensa deportiva. Estaba equivocado, ni siquiera Ailes fue el primero. La primera emisión de la Fox News, que estuvo a punto de llamarse La Verdad de América, fue en octubre de 1996; La Verdad de Murcia publicó su primer número en marzo de 1903. Y no se limita al periodismo, es algo innato: llamaron mar, Menor, eso sí, a la albufera que baña su costa; se inventaron la leyenda del cura Chirinos; buscaron abuelos gallegos a Esteban Pérez; llevan años comercializando pimientos de Padrón murcianos y, la semana pasada, culparon al Instant Replay de la derrota contra el Obradoiro. Ídolos. Pioneros. En cambio nuestro Apóstol… Pero esa es otra historia.

Había muchas similitudes entre Obradoiro y Joventut. Los dos llegan con dos victorias, en línea ascendente y tras haber ganado fuera la semana pasada; cuatros versátiles, un cinco puro, Muñoz y Ventura, Magee y Prepelic.

¿La clave? Las ruedas de prensa previas al partido se repiten cada semana. Moncho Fernández, acompañado por el Padre Karras, toma asiento y, mientras suena Tubular Bells de fondo, disecciona el partido: «Como decíamos ayer, necesitamos parar el ritmo de juego del rival (cada semana el que toque), nos interesa un partido con pocas posesiones (Karras sonríe), trabajar bien el uno contra uno defensivo, ganar la pelea por el rebote y controlar las pérdidas de balón». En las ruedas de prensa post partido, se suma a estos factores el que suele resultar determinante: el acierto.

Arrancó bien el Obradoiro pero fue un espejismo. Al descanso, el partido iba camino de las ochenta posesiones por equipo que quería la Penya y no de las setenta que pretendía el Obradoiro, la defensa del uno contra fue nula y llevábamos más pérdidas de balón que puntos Magee y Brodziansky.

Siete puntos abajo y mucho por corregir pero, como dijo Murphy, lo que va mal todavía puede ir peor. Ni encontramos posiciones de tiro ni puntería (22 triples intentados y un 22% de acierto cuando nos movíamos por 31 intentos con un 37% de efectividad), Magee 0 de 4. La defensa del uno contra uno siguió dejando mucho que desear, los jugadores de la Penya parecían Ali en Kinshasa y anotaban bajo nuestro aro con demasiada facilidad.

Por si fuera poco, tuvieron la mañana desde 6,75 y, cuando no llegaban a un 29% tirando de 3, acabaron el partido con un 11 de 23 que cortó de raíz cualquier espejismo de reacción que dieron los puntos de Kravic y la intimidación de Brodziansky en el último cuarto. Como dijo Pedro Sánchez, así no se puede.

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