Un final digno de Juego de Tronos


La Liga Endesa tendrá esta temporada un final digno de Juego de Tronos. Hasta la penúltima jornada disputada este fin de semana un total de cinco equipos estaban involucrados en las plazas de descenso sin que ninguno de ellos estuviera todavía sentenciado.

El Obra se jugaba su primera bola de partido en Madrid, la única de las canchas malditas que le faltaba por conquistar este año en un final de temporada, realmente en una segunda vuelta, muy extraña, con peores resultados que juego, que le ha llevado a jugárselo todo el próximo domingo contra el Barcelona en Sar.

Estudiantes, un equipo en dinámica muy similar, con un ritmo de juego casi cinco posesiones superior al del Obra, con peligro evidente en el lanzamiento de tres de los interiores, Whittington y Caner-Medley a falta del lesionado Suton, extraordinario en el cuidado de las posesiones y con un magnífico base pasador, Cook, al nivel de los mejores asistentes de la Liga, Sàbat y Pozas. Fantástico en el rebote defensivo y mucho peor en el ofensivo, extremadamente dependiente de la capacidad de anotación de Gentile en el lanzamiento de dos y de Clavell en el de tres, y con un sistema defensivo más bien endeble que venía encajando la friolera de 1,22 puntos por posesión en los dos últimos meses de competición. Este era el perfil completo del rival del Obra.

Si al comienzo de temporada los puntos débiles del equipo fueron las pérdidas y la escasa capacidad de rebote, sobre todo ofensivo, en este último tramo de competición el rendimiento de cada lanzamiento a canasta, especialmente en los tiros de dos, fue el principal quebradero de cabeza del cuerpo técnico. El Obra compite bien en los aspectos no relacionados con la anotación, logra mantener en niveles aceptables las pérdidas y prácticamente nunca pierde en las capturas, pero cada lanzamiento a canasta, ofensiva y defensivamente, se convirtió, en esta segunda parte de la temporada, en un enorme problema para el equipo.

Se completó otra vez un guion parecido al de los últimos partidos. Menos posesiones perdidas que el rival, casi al mismo nivel reboteador, pero con rendimiento desigual en los lanzamientos de campo. Mientras que Estudiantes consiguió 1,15 puntos por cada lanzamiento de campo el Obra se quedó en 1,10, a lo que hay que sumar el enorme desequilibrio en los tiros libres. Aparte del acierto, la cantidad de lanzamientos obtenidos por cada falta fue muy superior en el cuadro estudiantil.

Sigue quedando ese último pequeño paso para cerrar la temporada. El domingo en Sar.

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