Abre tienda de ropa de mujer y complementos en Xove María Sanjurjo, de familia de comerciantes textiles viveirenses

Yolanda García Ramos
y. garcia XOVE/LA VOZ

VIVEIRO

Xaime Ramallal

La emprendedora ha recurrido a su nombre propio para bautizar la tienda, en la Avenida da Deputación, un proyecto cuya filosofía es «traer ropa asequible a todos los bolsillos»

12 mar 2022 . Actualizado a las 12:44 h.

«¡Muy nerviosa estoy! A ver si pasa el día de hoy», señalaba el viernes María Sanjurjo (Viveiro, 1975), a pocas horas de la inauguración de la tienda que lleva su nombre, en Xove, dedicada a la moda femenina, donde vende ropa y complementos: María Sanjurjo. «Mucha gente me conoce porque trabajé en la hostelería y además me gusta el apellido», explica sobre un proyecto que tenía en mente desde hace bastante tiempo. Ahora tomó la decisión definitiva: «Siempre tuve muchas ganas porque me gustó siempre la moda. Estuve en hostelería trabajando durante veinte años, llevando recepción y eventos. Pero la moda me tiraba un montón. Cuando pasó lo de la pandemia, y otras circunstancias, hizo que pensara 'adelante'. Quizás no es el mejor momento, pero pensaba que cuando pasara el covid la gente estaría deseosa de salir, con ganas de disfrutar y de socializar. Así que me animé a hacerlo porque el que no arriesga no gana. Era una ilusión que tenía».

«Mi concepto era traer ropa asequible a todos los bolsillos», añade. En su local podemos encontrar vestidos, por ejemplo, desde 40 euros «pero no tengo de 200 ó 300 euros», subraya. «Quiero que la gente pueda ir guapísima igual y elegante, porque se puede ir con un vestido sencillo pero con ciertos complementos (bolso, cinturón...) y para que económicamente no haya que desembolsar mucho dinero», matiza sobre su filosofía comercial. También ha incorporado una parte de tallas grandes: «Si gusta, intentaré traer más. Con las casas con las que trabajo tienen alguna».

Con este proyecto emprendedor a María Sanjurjo la familia le comenta que ha vuelto a sus raíces: «Mi abuela y mis padres tuvieron una tienda de ropa en Viveiro». «Será algo que se lleva en la sangre», apostilla la comerciante.