viveiro / la voz

Que las redes sociales pueden ser tan útiles como destructivas es algo que están experimentando en primera persona un buen número de negocios como consecuencia del brote de coronavirus detectado en A Mariña. Una víctima de esas falsas alarmas, bulos y mentiras ha sido la peluquería que desde hace doce años y medio dirige en Viveiro Raquel González, quien por prevención el viernes 3 decidió voluntariamente bajar la persiana de forma temporal nada más conocer que una de sus trabajadoras había dado positivo por covid-19. «El miércoles había tenido una vomitona, y el jueves su doctora decidió derivarla a Burela para hacer la prueba, pero en ningún momento pensamos que podía ser un positivo. Por eso me puse un poco nerviosa, pero ya salí para fuera del reservado y les dije a las clientas que había en ese momento que íbamos a cerrar porque acababa de dar positivo una compañera», relata la mujer, que de inmediato llamó al 061 para comunicar el cierre.

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«Llegaron a decir que la policía me había cerrado la peluquería y eso hace mucho daño»