«Siento rabia por no poder hacer lo que me gustaría para encontrar a mi primo»
VIVEIRO
«Solo queremos saber que está bien», dice el viveirense Pedro Bogo, pariente del desaparecido Brais Bogo
28 mar 2016 . Actualizado a las 19:26 h.«Seguimos sin saber nada. La Policía recibe muchas llamadas pero aún no hay un hilo fidedigno del que tirar». El viveirense Pedro Bogo pedía ayuda ayer a los mariñanos para que se sumen a la campaña para tratar de encontrar a su primo Brais Bogo Graña, el joven ferrolano de 24 años que desapareció sin dejar rastro hace ya nueve días en Santiago de Compostela.
Reitera así la petición lanzada por la familia y los amigos hace días, instando a «que la gente mueva sus fotos en las redes sociales». El objetivo es cubrir el territorio más amplio posible para poder encontrar alguna pista o indicio que lleve a saber el paradero de Brais. Piden que se comunique a la Policía por teléfono y que utilicen el hashtag #BuscamosABrais, que ha sido habilitado para las redes sociales, para «poder llegar a un mayor número de personas».
«Pienso en mi familia, ahora es importante estar apoyando y hacer piña», explica el viveirense recién llegado a casa desde Ferrol, colaborando en la búsqueda de su primo. Confía en que a través de la gente llegue una noticia cierta sobre su paradero. Y expresa lo que siente ante la desaparición de un ser querido: «Siento pena por no saber nada de él y rabia por no poder hacer todo lo que me gustaría por encontrarlo».
«Solo queremos saber que está bien, y ya está. Luego cada uno con su vida puede hacer lo que quiera», responde, cuando se le habla sobre la posibilidad de que su primo haya desaparecido de forma voluntaria. Familia y amigos admitían días atrás que una marcha voluntaria era posible.
La última noticia que consta de Brais Bogo Braña es de la madrugada del viernes 18. Su teléfono móvil da una última localización a las 2 de la madrugada en la calle Rosalía de Castro, en Santiago. A partir de ese momento no hay rastro del joven, el teléfono está apagado o sin batería. El sábado estaba programado un encuentro de toda la familia y Brais no acudió, un hecho que puso en alerta a su entorno más cercano que empezó a moverse. De hecho toda la capital gallega, la ciudad en la que el joven desaparecido compagina su trabajo con sus estudios de Biología está literalmente «empapelada» con los carteles que llevan su imagen.