Lugo perdió 42 concejales en dos décadas

En las elecciones de mayo Ribas de Sil y Xermade pierden dos concejales, Ribadeo pierden cuatro y Foz gana cuatro


Entre las consecuencias de la pérdida de población en los concellos de la provincia se encuentra la caída en el número de concejales que tienen derecho a ser elegidos en las elecciones municipales. Con los datos oficiales aportados ayer por el INE se establece el número de ediles para los comicios del 26 de mayo, produciéndose en la provincia cuatro variaciones. Foz, al subir de 10.000 habitantes, pasa de 13 a 17 ediles. En el caso contrario se sitúa Ribadeo, que hace cuatro años superó los 10.000 residentes, pero ahora, al bajar de esa cifra, pierde cuatro ediles. Y el tercer caso es el de Ribas de Sil que bajó de los 1.000 habitantes y pasará a tener 7 ediles en vez de 9. Y el cuarto caso es el de Xermade, que baló de los 2.000 habitantes y pasa de tener 11 a tener 9.

El reparto de los concejales se estableció en 1985 en la Ley Orgánica del Régimen Electoral General (LOREG), que aunque tuvo cambios normativos desde su aprobación, no modificó el reparto de los concejales.

Lo que sí se ha modificado es el peso político de la provincia. Durante los últimos veinte años hasta 25 concellos han visto variar el número de su electos corporativos, 23 de ellos con la pérdida de concejales y solo dos con más políticos. En el primer caso, según los censos a 1 de enero de 1998 y a 1 de enero del 2018, modificaron el reparto de las corporaciones con la pérdida de 42 concejales, viéndose afectados sobre todo los 15 municipios que bajaron de los 2.000 habitantes. En el segundo caso, el aumento de la población en A Mariña permite este año la subida de Foz y deja a municipios como Ribadeo o Burela con tendencia a poder aumentar sus ediles para el 2023. El otro concello que creció es Outeiro de Rei, de 11 a 13 ediles.

Durante estos veinte años se han ido marcando tendencias negativas, como la cifra psicológica de los 20.000 habitantes que perdió Monforte y que en su momento le obligó a pasar de 21 a 17 concejales. O la población de Chantada que bajó de los 10.000 residentes, cuatro ediles menos.

Un caso singular es el del Concello de Lugo que según la positiva evolución demográfica desde el inicio de siglo hacía prever que en poco tiempo iba a superar los 100.000 habitantes, lo que le permitiría alcanzar los 27 concejales. Y es que en el año 2013 llegó a registrar 98.761 habitantes, consolidándose como la cuarta ciudad de Galicia en población. Pero esa tendencia alcista se truncó por el efecto de la crisis económica, que hizo mella en la inmigración que llegó en la pasada década (se marcharon bastantes y se estancó la entrada), en la parada de la migración interior de concellos de la provincia y en la marcha de jóvenes a otras parte de España y del extranjero.

La pérdida de concejales forma parte de una caída del peso político de la provincia desde la aprobación de la Constitución y, especialmente, desde la década de los noventa. Hasta 1993, Lugo elegía para el Congreso cinco diputados, pero en los comicios de 1996 perdió uno. En el Senado no ha variado ya que se eligen cuatro por cada provincia española. El descenso demográfico de Lugo también se notó en los diputados al Parlamento de Galicia, que pasó de los 15 en las primeras elecciones de 1981 a los 14 actuales.

Cambios desde 1998

Pasaron de 7 a 5 ediles

Negueira de Muñiz

Pasaron de 9 a 7 ediles

Muras, Ribas de Sil

Pasaron de 11 a 9 ediles

Alfoz, Baleira, Bóveda, Cervantes, Cospeito, O Incio, Paradela, A Pobra de Brollón, Pol, Portomarín, Riotorto, Samos, O Vicedo y Xermade

Pasaron de 13 a 11 ediles

Cervo, A Fonsagrada, Mondoñedo, O Saviñao

Pasaron de 17 a 13 ediles

Chantada

Pasaron de 11 a 13 ediles

Outeiro de Rei

Pasaron de 11 a 17 ediles

Foz

Cómo es el reparto de concejales

Franja poblacional Ediles

Hasta 100 residentes 3

De 101 a 250 5

De 251 a 1.000 7

De 1.001 a 2.000 9

De 2.001 a 5.000 11

De 5.001 a 10.000 13

De 10.001 a 20.000 17

De 20.001 a 50.000 21

De 50.001 a 100.000 25

De 100.001 en adelante, un concejal más por cada 100.000 residentes o fracción, añadiéndose uno más cuando el resultado sea un número par.

Varios municipios consiguen salvar «de milagro» su actual corporación con cifras ajustadas

Si se miran las cifras de residentes del 2018, que define el reparto de ediles, hay municipios que han rozado la pérdida de políticos de manera muy significativa. Que un municipio como O Valadouro, en claro retroceso demográfico, haya ganado dos vecinos con respecto al año anterior para quedarse en 2.004 habitantes (cuatro por encima para no perder dos ediles) parece «un milagro». Ourol también ganó dos ediles y consigue no bajar de los mil habitantes. Castro de Rei, en caída poblacional en los últimos años, solo perdió dos residentes, lo que le permite mantenerse once vecinos por encima de la bajada de dos concejales. Folgoso do Courel perdió siete habitantes, pero se mantuvo en la frontera de los mil residentes. Y Pedrafita do Cebreiro, a pesar de perder en un solo año 38 vecinos, logró mantenerse por encima de los mil. Igual que Antas de Ulla, con solo ocho residentes por encima de los 2.000. Es posible que para el año 2023 los municipios citados sí pierdan dos concejales.

El alcalde de Ribadeo quita importancia a perder concejales y el de Foz se muestra contento

El Concello de Foz ha superado la barrera de los 10.000 por dos habitantes y pasará de 13 a 17 concejales. En cambio, en Ribadeo ha pasado lo contrario y pierde cuatro ediles.

El alcalde ribadense, el nacionalista Fernando Suárez, señaló cuando supo la noticia del INE que «fixemos unha depuración moi numerosa de inmigrantes que non viven en Ribadeo. No padrón pasamos dos 10.000 habitantes, pero no INE non. E iso é o que vale. É algo que non vai máis aló, xa que a achega nos tributos que percibimos os concellos é per cápita, non por categorías. Só implica ter máis concelleiros e pagar máis dietas», manifestó Suárez.

Por su parte, el alcalde de Foz, el popular Javier Jorge Castiñeira, se mostró satisfecho por rebasar los 10.000 habitantes, por lo que implica subir de categoría, aunque sea simbólicamente: «A tendencia que marca é esa: medrar poboación, e iso é moi positivo».

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