Recordando a Eduardo Barreiros

El parador de Santo Estevo ofrece una muestra sobre su vida y en su pueblo natal mantienen viva su memoria


Ourense

A escasos días de la celebración del centenario del nacimiento de Eduardo Barreiros en su municipio natal, Nogueira de Ramuín, mantienen vivo el recuerdo y el legado del que fue su vecino más ilustre. Atrás quedaron las jornadas multitudinarias en las que se inauguró el espacio que lo recuerda en el pueblo de Gundiás, junto a su casa natal, y en las que participaron acompañando a su viuda y a su hija destacadas figuras de la cultura, la empresa y los medios de comunicación, pero los vecinos no olvidan a su benefactor.

En el parador de Santo Estevo de Ribas de Sil se puede visitar la exposición que recuerda la trayectoria vital y los proyectos de Barreiros. En la misma, promovida por la fundación que lleva su nombre, se repasan sus diferentes facetas empresariales y vitales: «Un pueblecito de Ourense», «Aprendiz de mecánico», «Transformación de gasolina a diésel», «Primera fábrica en Madrid», «El motor Barreiros», «Tractores Barreiros», «La factoría de Villaverde», «Camiones civiles», «Todo lo que lleve motor», «Exportación», «Familia y trabajo», «El motor del taxi», «Chrysler-Dodge: llegan los americanos», «El Simca 1000», «Visitas a la fábrica modelo», «De vuelta al motor: Cuba» y «Barreiros hoy» son los diferentes apartados propuestos para el recorrido por la figura y la obra del empresario ourensano.

Y si en el parador se le recuerda con una exposición, en su pueblo natal de Gundiás se le idolatra. Allí está el busto que le inmortaliza, en la plaza que lleva su nombre, y los vecinos aún dan cuenta de todo lo que Eduardo Barreiros hizo por su lugar de origen. El empresario acondicionó y asfaltó la carretera, llevó la luz al pueblo, regaló aparatos de radio a los vecinos y desde la fábrica de Barreiros llegaron dos tractores y las personas encargadas de enseñar el manejo de los mismos a los vecinos de Gundiás. En un pequeño galpón «made in Galicia» (ladrillo sin recebar, uralita rota en varios puntos del tejado y puerta parcialmente arrancada) entre los pueblos de San Benito y Gundiás aún sobrevive, abandonado e implorando que alguien lo restaure, uno de los dos tractores con los que Barreiros agasajó a sus vecinos en los años 60. «Foi a mellor persoa e un home que sempre se preocupou polos seu pobo e os seus veciños. Ademais de todo o que fixo, e de axudar a Gundiás, tamén quixo facer a concentración parcelaria. E non saiu adiante porque había uns ‘señoritos’ de aquí que tiñan moitas terras e non lles conviña o que querían facer», recuerda María Fernández Ansia.

Camino de la celebración del centenario de su nacimiento Eduardo Barreiros, que sigue siendo sinónimo de éxito y de empresario hecho a sí mismo, conserva la admiración, el reconocimiento y la gratitud de Gundiás, un pueblo que presume de su vecino más ilustre.

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