Isabel Martins limpia casas y cuida a mayores: «Tengo en mente hacer el bachiller»
A MARIÑA
Con casi 48 años, tres hijos y dos nietos, fue un gran reto para ella trabajar y estudiar a la vez
22 may 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Hace poco que Praia, en Cabo Verde, sonó en todos los medios del mundo por el MV Hondius, el crucero holandés que se hizo famoso por el brote de hantavirus. Aunque finalmente el barco no tuvo autorización para atracar en el puerto caboverdiano, el acontecimiento sucedió mientras Isabel Martins estaba de Erasmus+ allí por el IES Monte Castelo, tras hacer el ciclo medio de Coidados Auxiliares de Enfermería. Debido a que el ajetreo del trabajo no le permitía estar tan al loro de lo que sucedía en el exterior y a que la red de Internet iba como iba, se enteró de allí a unos días «de casualidad» por una amiga asturiana que le comentó «¡Vaya lío tenéis ahí en Cabo Verde!». Más allá de la mera anécdota, los 48 días en Cabo Verde se le pasaron «volando». Sus padres nacieron en el país, en una zona que define como «lo remoto de lo remoto» y que recuerda de un viaje que hizo con once años, viéndose rodeada «de montañas y todo verde verde verde», Principal.
Martiño Martins y Desideria Gonçalves la tuvieron en 1978 en Alcañiz, en Teruel, adonde él vino por trabajo, primero en el sector de la construcción y más tarde como marinero en Burela, cuando ella era muy pequeña. Fue de los primeros caboverdianos que vinieron a la localidad. Isabel Martins tiene tres hijos y dos nietos, todos burelenses de nacimiento. Pensando en su futuro, les recomienda que se formen, como ella ha hecho.
«Desde que empiezas a trabajar parece que el mundo del estudio se acaba, pero yo siempre estuve activa, haciendo cursos y cursos, porque me tenía que sacar la ESO para poder estudiar Cuidados Auxiliares de Enfermería y cada mes de septiembre iba a matricularme»
A punto de cumplir los 48, reconoce que «desde que empiezas a trabajar parece que el mundo del estudio se acaba, pero yo siempre estuve activa, haciendo cursos y cursos, porque me tenía que sacar la ESO para poder estudiar Cuidados Auxiliares de Enfermería y cada mes de septiembre iba a matricularme». A través de la opción de adultos en el IES Monte Castelo de Burela pudo hacerlo, «trabajando por las mañanas y por la tarde yendo al instituto». «Me costó muchísimo trabajar y estudiar a la vez», reconoce. Limpia en casas y oficinas y cuida a mayores, después de haber vivido otra larga temporada laboral en el mundo de la hostelería. Sus planes de futuro pasan por seguir aprendiendo y ampliar su currículo: «Tengo en mi mente hacer bachiller».
Estancia caboverdiana
La experiencia sanitaria en Cabo Verde ha sido tan intensa que le daría para escribir un libro, dice. Uno de los centros en los que estuvo fue Lar dos Idosos, una centro de mayores. «Había cosas nuevas para mí, otras no tanto», señala. Lo que más le llamó la atención fue ver como tanto en el hospital como en los centros de salud todavía siguen en la era del papel: «Escriben a mano los historiales, pero justo ahora estaban empezando a pasarlos al ordenador. Para mí ver eso fue como un choque». Al igual que descubrir el gran crecimiento que ha experimentado Praia, «una barbaridad» describe. Tanto que le parecía estar «en una capital grande, casi como si fuera Madrid». A la pregunta de si le gustaría trabajar más allí o aquí, responde que aquí, también haciendo una comparativa entre las condiciones laborales. «Aunque allí hay mucha necesidad», apostilla.
A Cabo Verde fue también en el año 2014, pero de vacaciones. Después de este último viaje, con un fin diferente, asegura que volvería otra vez. De la tierra que son sus propias raíces familares, donde aún viven primos y tíos, resalta que «la gente es muy hospitalaria». Nunca ha echado de menos la gastronomía porque en casa siguen las costumbres culinarias caboverdianas, siendo dos de sus platos favoritos la cachupa y el congu. «La alimentación es muy natural», resalta. Aunque al arroz le ha pillado cierta manía pues durante su estancia de casi 50 días lo comía a diario. «Creo que voy a estar una temporada sin comer arroz», afirma.