Lo siento. No me gusta generar alarmas. Pero llevo demasiado tiempo señalando que los accidentes en las carreteras tienen muchas más causas de las que señala la DGT y ese nefasto Pere Navarro, que junto a Tezanos constituyen un ejemplo perverso de ineficiencia al servicio del sanchismo con recaudación que proceden presuntuosamente de sanciones justificadas señalando la barbarie de los conductores españoles.
El sábado 7 del presente febrero llovía a cántaros. Creo que la meteorología del presente invierno ya no es noticia. Viento, nieve, lluvia y desbordamientos por doquier. Tampoco es noticia, al menos para mí, la irresponsabilidad de las instancias competentes en el mantenimiento de la red viaria en Galicia. Pero hoy en día forma parte de un todo mucho más extenso e intenso que nos obliga a preguntar antes de salir del portal en nuestros domicilios. ¿Qué forma para la movilidad es la más segura en cantidad y calidad? Y lo debo extender. ¿Qué pasa con esta España en la que hacemos «agua» por todos los servicios y equipamientos públicos?
!Al grano¡ El sábado estuve en Burela en la gala contra el cáncer. Actuaba mi nieto y la causa me conmueve dada mi condición de médico. Disfruté. Pero al regreso a mi domicilio hube de recorrer por la carretera de la costa el tramo entre Burela y San Ciprián. Iba muy despacio pues la noche era negra como ala de cuervo. ¡Gracias a Dios! Por dos veces, en curvas mal peraltadas, me enfrenté con auténticas lagunas que son habituales cada vez que llueve en este reino de la lluvia. Mi coche hizo agua planning. Menos mal que pude hacerme con el dominio de un vehículo que por el mal estado de conservación, trazado y señalización de una carretera de uso habitual estaba una vez más inundada convirtiéndose en una trampa mortal para un conductor.
Una vez que se me pasó el susto y tras la descarga de adrenalina, pensé en la suerte que yo había tenido, pero que otros a lo peor no la iban a tener. Como hace algún tiempo sucedió en la misma carretera a la altura del polígono industrial de Cuíña en que me pusieron multa por saltarme una línea continua que ya era inexistente, y a los pocos días otro pobre conductor se mató. Y es que la señalización horizontal y vertical en aquellos momentos era inexistente.
¿De quién es responsabilidad tal carretera? Pues de la excelentísima Diputación Provincial de Lugo, bien dotada con dineros públicos, y plagada de funcionarios, asesores y políticos. Sí. Es uno de los objetivos que persiguen los partidos políticos para colocar a sus mejores cuadros. 25 diputados provinciales. Por vergüenza y respeto a la intimidad que no es tal pues se puede recoger en documentos públicos, no señalaré los sueldos que perciben: Sueldos de cargos de gobierno y retribuciones de diputados provinciales. Asesores (Personal Eventual). Costes de la Seguridad Social. Asignaciones a Grupos Políticos. Un dineral ejercicio tras ejercicio. Podría añadir a los liberados sindicales o los gastos en servicios externalizados.
Pero de lo que se trata es de ¿qué hay de lo mío? ¿La portavoz del gobierno provincial conoce el estado de las carreteras y el equipo que se encarga de obras públicas con diputado/a y asesores? Lo peor de todo lo dicho es que se repite. No hay propósito de enmienda. Lugo está muy lejos de la costa. Por eso seguimos siendo mindonienses, -orgullo identitario- y añadiría el reparto de las ayudas y subvenciones en razón a la lealtad que convierte en clientela determinados territorios o asociaciones deportivas y culturales. Estas últimas sometidas a régimen de máxima burocracia online y vigilancia a marcha martillo desde la intervención que además se niega a dar explicaciones o recibir a los demandantes que tenemos derecho, pues entra en el sueldo, de presencia física. ¡Ah!. Supongo que alguien controlará el dinero de las subvenciones que no se adjudican por defectos de forma...
Pero regresando al nefasto sábado. Lo estoy contando. Estoy vivo y no he tenido que ingresar de urgencias en mi querido hospital de la Costa donde a buen seguro me habrían atendido como de costumbre, magníficamente, y aprovecho para seguir haciendo pedagogía en favor de tal empresa pública, la más importante del territorio, por ser un servicio público esencial.