Amancio Prada: «En tiempos de inteligencia artificial, todavía la presencia es lo importante»

A MARIÑA

Amancio Prada
Amancio Prada CEDIDA

El cantautor berciano comienza este sábado en Burela una gira conmemorativa de los 50 años del disco Rosalía de Castro

25 oct 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

Ganador de la Medalla al Mérito en las Bellas Artes y de Medalla Castelao de la Xunta de Galicia, entre otras distinciones, el reconocido cantautor Amancio Prada (Dehesas-León, 1949) llega sin embargo este sábado a Burela (casa de la cultura, 20.30 horas, entradas a la venta en la web www.ataquilla.com) con la austeridad de un artesano. Sin compañía sobre el escenario, ofrecerá un concierto conmemorativo de los 50 años del álbum Rosalía de Castro, publicado en el 1975.

—Es el primer concierto de la gira, que le llevará después a Pontevedra y A Coruña. Después de tantos años de carrera, ¿todavía da un poco de vértigo el primer recital de una nueva etapa?

—Cualquier concierto da todavía un poco de nervios, pero este principalmente, porque como dice es el primero de una gira en la que he tenido que pensar muy bien no tanto el repertorio, sino el orden de las canciones y que el recital tenga un hilo argumental. Tengo mucha curiosidad por ver cómo responde el público. Imagino que ante Rosalía responderá bien, porque es una poeta que llega al corazón de todos. Supo captar la sensibilidad de un pueblo, la belleza de un paisaje y lo hizo tomando como referencia coplas populares que ella glosaba.

—La obra de Rosalía de Castro tiene esa universalidad.

—Sin duda. Es lo que ocurre con los grandes poetas. Como decía Juan Ramón Jiménez, tienen raíces y alas. Hace unos días estuve dando un concierto en Almería y el público que llenaba el auditorio Maestro Padilla se puso en pie al cantar Adiós Ríos, Adiós Fontes. Creo que ocurre porque los versos de Rosalía muestran lo que sentimos cualquiera de nosotros, o por lo menos a mí me llegan muy intensamente. Es la poeta con la que más hondamente me identifico y la razón por la que la canto.

—Su relación con la obra de Rosalía abarca toda su carrera. ¿Por qué cree que le ha marcado tanto su lírica?

—Ella fue la musa de mis primeras canciones. En mi primer disco (Vida e morte, de 1974) ya había dos temas con letras suyas, Como chove miudiño y Un repoludo gaiteiro. Cuando tenía 17 años me di cuenta de que Rosalía decía lo que yo sentía. Sin saber muy bien expresarlo con palabras, sí supe iluminar ese sentimiento de ella con música y voz. Y cuanto más he cantado y compuesto a partir de ella más Rosalía me siento.

—El disco que conmemora con esta gira fue publicado en pleno tardofranquismo, reivindicando a una mujer que escribía en gallego.

—Grabamos ese disco en directo dos noches en el estudio, en Madrid, en marzo del 1975, a guitarra, voz y violonchelo. Para mí era todo como muy nuevo, no era demasiado consciente de lo que hacía. Pero me pareció oportuno dedicarle un disco monográfico, por esa afinidad sentimental y cultural que tenía. Yo soy del Bierzo, el pórtico natural de Galicia. El paisaje de la poesía de Rosalía lo tenía dibujado en mis entrañas, así como la gente campesina que cantaba tanto para aliviar las penas mientras ganaba el pan con el sudor de su frente, o para celebrar las cosechas. Para mí, hacer canciones era como respirar, cuando me llegaba algo dentro y tenía la necesidad de decirlo a los demás, y por supuesto a mí mismo.

—Usted musicó el espléndido Cántico Espiritual de San Juan de la Cruz. ¿Sonarán en Burela canciones de otros poetas, o el repertorio está consagrado por completo a Rosalía?

—Mi idea es hacer un recital monográfico, con más de 20 canciones de Rosalía. Pero eso no quiere decir que no esté abierto a que ocurran otras cosas. Lo mejor es dejarse llevar por el momento y por el diálogo con el público, perder la cabeza. Ningún recital es igual a otro.

—Del repertorio, ¿hay alguna canción que le emocione cantar más que otras?

—Hay una suite, la de Bastabales, que comprende varios poemas enlazados. Me parece que si alguna calidad tiene mi trabajo sobre Rosalía, ese es el momento más logrado.

—Actuará en Burela solo con su guitarra. Es toda una apuesta en los tiempos que corren, en los que el público tiene tantísimos estímulos, permanentemente en el móvil, y la música está tan producida. Todavía las canciones emocionan en un formato íntimo.

—Voy solo con Rosalía. Una canción es una letra, una voz y una melodía. Si es buena, debe poder sostenerse sin un solo instrumento, como ha ocurrido con la música popular, toda la vida. Vivimos en tiempos de inteligencia artificial, pero como decía San Juan de la Cruz, «mira que la dolencia de amor, que no se cura sino con la presencia y la figura». La presencia y la figura siguen siendo lo fundamental.

—Después de más de cinco décadas de carrera, ¿qué significa para usted seguir saliendo al encuentro del público?

—Hay un reto artístico: uno nunca está satisfecho con el resultado, siempre piensas que puedes mejorarlo. Ese propósito de mejora es un aliento muy grande. También poder lograr que otras personas se emocionen, se sientan consoladas y enaltecidas. El canto exalta la palabra. Escuchando a Brassens, Brel o Leo Ferré entendí que mi querencia por cantar no era un sarampión de juventud, sino que podía dar contenido a toda una vida. Y en eso estoy, intentando hacer lo que hago cada vez un poco mejor.