Mohamed Anouar, joven marroquí en Foz: «Creo que con las ganas que tengo voy a conseguir ser barista profesional»
A MARIÑA
Además de estudiar en el centro focense, con el que hizo prácticas en Italia, al lado de uno de los mejores pizziaolos del mundo, trabaja en el Faragullas en Mondoñedo
27 feb 2026 . Actualizado a las 16:18 h.Acabó el curso y Mohamed Anouar Chairi Mandour ya está pensando en el próximo. Está satisfecho de cómo lo ha terminado, con una experiencia magnífica como es siempre para un estudiante viajar a otro país y conocer otra cultura, con su gastronomía y su patrimonio. Gracias al programa Erasmus+ ha ido a Italia como alumno de Hostalería en el IES de Foz, con idea de hacer en el 2025-2026 «el ciclo medio de Servicios, pero no sé si va a haber gente porque mínimo tiene que haber ocho personas para empezar el curso». «Poca gente quiere estudiar hostelería, y está complicado. Me matricularé para continuar en Foz porque ahí estoy encantado, con todo el mundo», apunta. Es un centro de referencia en el que valora la parte académica pero también la acogida: «Sí, en Foz es como una familia, tanto los alumnos como los profesores. Hay mucho que ver y que aprender. Por ejemplo, en el Erasmus vas a otro país y ves otra gastronomía y otro tipo de trabajo». «Lo importante siempre es conocer productos y conocer gente, y trabajar», resalta.
Esta experiencia ha sido la primera internacional que ha tenido, salvo cuando ha vuelto a casa, a Marruecos de donde es originario, concretamente de Castillejos, pegado a Ceuta, ya territorio español. En Mondoñedo encontró empleo en el Faragullas, que regenta Andrés Rodriguez, compaginándolo con los estudios para cumplir en el futuro su sueño que es, principalmente, el de ser barista profesional. En Italia dice que «el trabajo en si era sencillo, lo que no me ayudaba era el idioma, pero me arreglé igualmente y aprendí palabras básicas», cuenta nada más regresar del llamado país de la bota donde la masa napolitana es una delicia hablando de pizza: «Si es buena, con echarle tomate solo ya está muy rica». Allá aprendió de uno de los mejores pizzaiolos del mundo, en Salerno, Vicenzo Mansi, ganador a nivel mundial en Las Vegas por ejemplo, sobre la magia de la fermentación que crea una de las recetas más expandidas por el planeta y que seguro ha llegado a la estación espacial. Preguntado sobre si se trae la receta estrella al local mindoniense, señala: «Hay que tener buen material, como el horno. Es complicado. Y depende de la harina o la levadura que uses, al igual que el agua. Allí se horneaban las pizzas a 350 grados. En minuto y medio estaban listas».
El sueño de barista sigue estando presente en su planteamiento laboral futuro: «Me encanta el café y en Italia fui a unas cafeterías de especialidad que ponían unos cafés brutales». Sus cafés predilectos son «los de Colombia, en especial los fermentados, porque en los cafés fermentados se encuentra mucho mas aromas y sabores más presentes con la fruta, flor etcétera». «El mundo de café de especialidad está creciendo con una velocidad muy alta», observa. En el norte de Marruecos _cuenta sobre su país_ no hay muchas cafeterías de especialidad pero en el sur hay muchas, y hasta tostadores de café de especialidad. Claro, hay que saber que la calidad tiene un precio, tanto si es un buen café o una buena pizza». En su segunda casa, la gallega, le gusta la ternera gallega y el pan. En la primera, la marroquí, la lista de preferencias culinarias es más larga pero resalta la pastela (con cuscús). Aprendió la gastronomía de sus raíces de su madre.
«Lo que más le entusiasma es el mundo barista _reitera_, me está gustando un montón y estoy muy agradecido. Me siento muy cómodo trabajando como barista. Mi sueño es ser barista professional porque en esta profesión aunque vas a aprendiendo y sabiendo muchas cosas y al final te das cuenta que uno sabe muy poco. Lo digo porque es un mundo muy grande y hay mucho que probar y conocer. Yo creo que con las ganas que tengo voy a conseguirlo todo si Dios quiere».
«Estuve cuatro años sin poder ir ver a mi familia»
Dejó su tierra siendo un adolescente de 14 años. El próximo día 25 cumplirá los 19. «Me tarda mucho volver a ver a mi familia pero el verano es para trabajar. Después, si puedo, iré unos días. A mi madre la vi en Navidades y el año pasado fui dos veces después de cuatro años sin verles». Tiene allí un hermano también. Y a su padre. «Los echo mucho de menos», confiesa. «A ver con el tiempo si puedo hacer algo», contesta a la pregunta de si le gustaría traer a su madre a vivir a la comarca. «La vida son momentos y aunque ahora no se pueda, quizás para el año o dentro de unos años... No se sabe», dice.
«Yo de momento estoy muy bien en Mondoñedo porque me gustan los lugares tranquilos»
«Yo de momento _confiesa Mohamed Anouar_ estoy muy bien en Mondoñedo porque me gustan los lugares tranquilos. Por Salerno, donde estuve, también estaba bien pero más para ir a pasar unos días». Vaya adonde uno vaya, reconoce que en cualquier lugar puede haber gente que marque distancia con los extranjeros, incluso emocional. Él reacciona a ello así: «Me da igual. Al final yo estoy trabajando en equipo y como en familia en mi trabajo». Es lo único que le importa, rodearse de gente que le respete y que el respeto sea mutuo: «Hay gente que habla sin saber muchas cosas de los demás. Todo el mundo va a otros países y a cierto tipo de comentarios yo no respondo. No toda la gente es igual y en todos los lados hay de todo». Hace casi un año, este joven marroquí nos decía: «No creo en la suerte, creo en la mentalidad».