Viveiro se quedó atrás desde que se abrió la Autovía del Cantábrico y dejó aislada la zona de A Mariña Occidental. Si a eso le sumamos la pésima comunicación aún a día de hoy con Ferrolterra y Ferrol por el otro extremo, pues peor todavía. Se pudo haber solucionado si el Gobierno central hubiera construido la autovía A-74 en tiempo y forma, que unirá Foz con Barreiros y San Cibrao. Y si la Xunta a su vez hubiera creado en tiempo y forma el corredor o vía rápida de San Cibrao a Ferrol, corredor que enlazará en el futuro la costa norte gallega tan olvidada. Pero ni unos ni otros lo hicieron.
Lo que de verdad necesita Viveiro es unión. Interés de todos los gobernantes, de todos, por reactivar este norte gallego. Tiene muchas posibilidades, en turismo, en asentamiento de empresas, etc, pero si se le presta la debida atención y se le ayuda desde el Gobierno central y desde la Xunta. Viveiro precisa de todos para coger el paso de Ribadeo o de Foz. Burela es un caso aparte, tiene la pesca (como Viveiro) y además tiene el hospital, que no lo olvidemos es la primera empresa de A Mariña.
Viveiro se sostiene con la pesca y con el turismo (gracias a la Semana Santa, al Resurrection Fest y a la temporada de verano), menos con el sector servicios. Tiene muchas posibilidades, tiene potencial porque su enclave natural es de auténtico privilegio, pero las administraciones -unas y otras- han sido perezosas a la hora de echar una mano viendo que esta zona oriental del norte (hasta Ferrol) se estaba quedando rezagada por sus propias decisiones. Desde La Voz estamos dando una llamada de atención sobre este aislamiento con varios reportajes conjuntos entre A Mariña y Ferrol. El norte gallego necesita ser revitalizado. Lo de Ortegal es aún más sangrante. Este es un paraíso que precisa atención.