Ayer falleció un trabajador, vecino de San Martiño, Foz, al caerle una rama de un árbol encima en un monte de Cervo. Nuestro sincero pesar a la familia y a sus compañeros. El de la madera es un trabajo de riesgo, aun con todos los avances en medidas de seguridad. De hecho, llama la atención -repasando la hemeroteca más reciente- el número de accidentes que se registran, también fallecimientos. En agosto pasado moría otro trabajador en un monte de Lugo (Camoira) al caerle encima un árbol. Y en Piloña, en la vecina Asturias, fallecía un operario rumano de 55 años en similares circunstancias.
Repasando los diarios se ve que en O Valadouro (en Moucide) y en Foz, en A Mariña, dos hombres resultaron heridos y fueron trasladados al hospital tras caerles encima un árbol en ambos casos. Y antes otro en Mondoñedo, que también fue trasladado en Uvi Móvil. En mayo de este mismo año otro trabajador fallecía al quedar atrapado bajo un eucalipto en A Curota.
Y así podríamos seguir, en Santa Cilla, en Grandas... hace 4 días en A Fonsagrada otro trabajador hubo de ser ingresado al caerle un árbol sobre las piernas. Sin duda, es un trabajo de riesgo. Estamos hablando de árboles de grandes dimensiones y aunque hoy en día hay herramientas y material (también de seguridad) avanzado, con tecnología específica, moderna y adaptada, no deja de ser un trabajo con riesgo. Como otros muchos. La actividad, además, es grande, pues el de la madera es un sector importante, un motor económico principal en la provincia.