La situación de Alcoa está tomando un cariz raro, como si ambas partes estuviesen predisponiéndose para ir «por las malas» de acabar en la Justicia. Alcoa comenzó la semana anunciando la necesidad de aplazar el reinicio de las cubas y este viernes, en plena reunión con el Gobierno, la Xunta y los sindicatos, sorprende con que arrancará las cubas el lunes. Quiere cumplir el pacto de viabilidad firmado para que nadie pueda argumentar esta vez «mala fe». Lleva pagando las nóminas casi dos años con Aluminio cerrado y cumple ahora el acuerdo firmado. Eso sí, y esto es importante, avisa: reiniciando las cubas se agotarán antes los fondos para San Cibrao; a mediados de año. ¿Y después?
Oplinger, jefe máximo de Alcoa, se lo confirmó a sus inversores: si no revierte la situación y no hay viabilidad, la falta de fondos impactará en el empleo, sin descartar la opción de cierre. Pero cerrar Alcoa no es sencillo, también lo advertía este viernes la conselleira de Industria, María J. Lorenzana: hay indemnizaciones y costes por medio. Gobierno y Xunta parecen esta vez ir de la mano. No se descarta nada ahora mismo, ni la intervención pública temporal de Alcoa; lo apuntó incluso la conselleira. El Gobierno baraja todas las opciones. Lo más difícil, ahora mismo, parece que sea que pueda continuar Alcoa.
En realidad Alcoa quiere deshacerse de la fábrica de San Cibrao desde hace años. Primero quiso vender; después aplicar un ERE que desestimó la Justicia. San Cibrao da pérdidas. ¿Serán suficientes las ayudas del Gobierno? ¿Será posponer más y más el final? ¿Cómo acabará esto? Pues ahora mismo nadie sabe.