«¡A ver quién es el valiente promotor que se pone a edificar cuando se reactive el Plan Xeral de Viveiro!»
A MARIÑA
Inmobiliarias como Cisbar consideran que los precios de los pisos nuevos «normalitos» superarían los 120.000 euros si se reiniciase la construcción
10 oct 2023 . Actualizado a las 05:00 h.La semana pasada, la corporación municipal de Viveiro aprobó por unanimidad una moción de Por Viveiro para intentar desatascar el Plan Xeral de Ordenación Municipal (PXOM) 17 años después de que las normas urbanísticas municipales quedasen en suspenso. Una noticia muy esperada pero que, según sostiene Ángeles del Riego, de Inmobiliaria Cisbar, no solucionará por sí sola el problema de escasez de vivienda que afecta al municipio. «¡A ver quién es el valiente promotor que se pone a edificar cuando se reactive el Plan Xeral!», comenta Del Riego. Considera que el estallido de la burbuja inmobiliaria hace tres lustros (años 2007-2008) y el consiguiente declive de la construcción están muy vívidos en la memoria de muchos empresarios. «A nadie le quedaron ganas de volver a pasar por lo mismo. A construir un edificio y que se quede el banco con él por la mitad de dinero. Los constructores no van a hacer un edificio para hacerle un favor a la gente porque se necesitan viviendas, y perder dinero». También recuerda que en aquella época un buen número de empresarios se fueron «a la ruina».
«Los pisos de Viveiro y Barreiros embargados por los bancos ya se liquidaron; y en Burela queda muy poquito», Ángeles del Riego, Cisbar Inmobiliaria
Uno de los inconvenientes es el elevado precio que tienen hoy los materiales de construcción. A ello habría que sumar el coste del solar y, además, aventurarse a encontrar empresas de construcción preparadas y dispuestas a asumir obras de envergadura. Según sus cálculos, para un constructor, vender hoy un piso de dos habitaciones nuevo por menos de 100.000 euros supondría perder dinero. «Si finalmente se hacen, los precios van a ser de 120.000 euros para arriba por un piso normalito, y a lo mejor no hay quien los compre. Es un riesgo grande», finaliza.