«Estábamos esperando a vacina como auga de maio para axudar a protexernos»

A los centros de salud de Viveiro, Burela, Mondoñedo y Ribadeo llegaron este lunes 144 dosis de la vacuna de Pfizer en la primera jornada de vacunación dirigida a mayores de 80 años

Personal sanitario administrando la primera dosis de la vacuna contra el covid-19 a mayores de 80 años este lunes en Burela
Personal sanitario administrando la primera dosis de la vacuna contra el covid-19 a mayores de 80 años este lunes en Burela

viveiro / la voz

Poco después de las 12.30 horas de este lunes, Rufino Herbón, vecino de Vieiro de 82 años, se convertía en el primer viveirense mayor de ochenta años en recibir la primera dosis de la vacuna del coronavirus en el centro de salud de Viveiro. «La mayoría están impacientes, animados, deseando ponerla», comentaba poco antes Emilia De Vega Villa, coordinadora de servicio en el ambulatorio de la ciudad del Landro, mientras el equipo de vacunación desplazado por el Sergas, formado por dos personas, ultimaba en una de las consultas de enfermería la preparación de los viales que iba a inyectar a un total de 36 personas. Ni una más ni una menos.

Después en Viveiro. El equipo del Sergas se desplazó luego al ambulatorio viveirense, a donde llegaron inyectables de Pfizer para un total de 36 mayores de 80 años. Los mismos que en Ribadeo y Mondoñedo.
Después en Viveiro. El equipo del Sergas se desplazó luego al ambulatorio viveirense, a donde llegaron inyectables de Pfizer para un total de 36 mayores de 80 años. Los mismos que en Ribadeo y Mondoñedo.

«Es una pena no disponer de más vacunas, pero por ahora es lo que hay y esperemos que vayan llegando más», apuntó Javier Coria, miembro del citado equipo. Él y su colega Ana Cruz habían comenzado la campaña minutos después de las nueve y media de la mañana en el centro de atención primaria de Burela, donde también fueron administradas 36 dosis a otros tantos ciudadanos. Y, según apuntaron, lo mismo ocurrió en los ambulatorios de Ribadeo y Mondoñedo, a los que se desplazó otro equipo del Sergas curtido desde el pasado mes de diciembre en la vacunación de trabajadores y usuarios de residencias sociosanitarias de la área sanitaria de Lugo, A Mariña y Monforte. «Estábamos esperando a vacina como auga de maio para axudar a protexernos», apuntó en la sala de espera viveirense Angélica Seijo, esposa de Rufino. Con 77 años, espera iniciar el proceso de vacunación en las próximas semanas, cuando haya para los mayores de 70.

«A ver se coa vacina empeza a mellorar a situación, aínda que eu vou ter que esperar un pouco para poñela porque teño 77 anos», manifestó Angélica Seijo, vecina de Viveiro y esposa de Rufino Herbón, de 82 años, que recibió este lunes la primera dosis de la vacuna
«A ver se coa vacina empeza a mellorar a situación, aínda que eu vou ter que esperar un pouco para poñela porque teño 77 anos», manifestó Angélica Seijo, vecina de Viveiro y esposa de Rufino Herbón, de 82 años, que recibió este lunes la primera dosis de la vacuna
«Si hay que ponerla, se pone, y esperemos que con ella evitemos que venga lo que no queremos», explicó Concepción Hermida Iglesias, más conocida como sor Francisca, y que es religiosa del convento de las concepcionistas de Viveiro. Con 86 años, este lunes se vacunó del covid-19
«Si hay que ponerla, se pone, y esperemos que con ella evitemos que venga lo que no queremos», explicó Concepción Hermida Iglesias, más conocida como sor Francisca, y que es religiosa del convento de las concepcionistas de Viveiro. Con 86 años, este lunes se vacunó del covid-19
«Vacineime de primeiro na campaña da gripe, e na do coronavirus tamén vou ser dos primeiros», apuntó José Iglesias, vecino de Viveiro de 85 años a quien administraron este lunes la primera dosis de la vacuna de Pfizer
«Vacineime de primeiro na campaña da gripe, e na do coronavirus tamén vou ser dos primeiros», apuntó José Iglesias, vecino de Viveiro de 85 años a quien administraron este lunes la primera dosis de la vacuna de Pfizer

Mensaje desde Primaria: «Es una protección más, pero siguen siendo importantes la distancia, la mascarilla y no juntarse»

La coordinadora de servicio del centro de salud de Viveiro, Emilia De Vega Villa, pidió este lunes a los ciudadanos «colaboración y paciencia» frente a la campaña de vacunación del covid-19 iniciada ayer por el Servizo Galego de Saúde con los mayores de ochenta años. «La citación la hacen desde Lugo y desde el centro de salud de Viveiro el día antes hacemos una llamada para recordarla. Pedimos a la gente que respete el horario de citación», explicó la profesional, que reconoció que algunas personas contactadas por el Sergas han preferido no vacunarse, aunque son las penos. «Ha habido pocas negativas, pero alguna hay», indicó. El Servizo Galego de Saúde ha centralizado en Viveiro la vacunación de los ciudadanos de Ourol y O Vicedo. De Vega considera que la vacuna es una ayuda, pero «queda mucho» para superar la pandemia que desde hace poco menos de un año ha trastocado la vida de todo el planeta, puesto que las cifras de inmunización son todavía muy bajas. «Las medidas de seguridad tienen que seguir siendo las mismas que hasta ahora. La vacuna es una protección más, pero siguen siendo importantes la distancia social, la mascarilla, no juntarse e ir haciendo caso de los que saben», manifestó.

«Síndrome catarral»

Desde el equipo de vacunación del Sergas indicaron que, por lo general, los efectos secundarios de la dosis son inexistentes o similares a los de un síndrome catarral, con dolor local, cefalea, febrícula o cansancio.

«Al haber pocas vacunas por ahora, las patologías muy graves ya están filtradas [...] Entendemos que los mayores de 80 que no pueden desplazarse a los centros de salud se vacunarán en una segunda fase», Javier Coria, miembro del equipo de vacunación del covid del Sergas desplazado este lunes a Viveiro y Burela

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