UUna ciudad al norte, costera, dividida por una ría de aguas verdes y oleaginosas. Muchos hombres y mujeres dejaron atrás el campo o el mar para ir a trabajar a las fábricas. Pero después llegó la reconversión industrial y las fábricas cerraron. Esta es la historia de los afectados por esos cierres, de sus frustraciones y de sus esperanzas.

Podría parecer que estamos hablando de cualquier población de A Mariña, y a todos se nos ha pasado por la cabeza la situación de la fábrica de Alco en San Cibrao, pero en este caso se trata de una sinopsis de la gran película de Fernando León de Aranoa, protagonizada por Luis Tosar y Javier Bardem, acreedora de numerosos premios cinematográficos, y que inspira el título este artículo.

En la mente de los 534 afectados por los despidos de Alcoa se encuentra la icónica imagen de Luis Tosar y Javier Barden a bordo de un ferry, un lunes cualquiera por la mañana, sin otra cosa que hacer que pasar el día sentados al sol, o sin sol, que estamos en A Mariña, y con la desidia de ver pasar las horas sin un oficio al que atender.

Un futuro nublado de repente

Han pasado ya más de 15 años desde las protestas por los cierres de las fábricas y los astilleros asturianos que relata esta laureada película. Y tres lustros después, nos encontramos en idéntica situación. En este caso, en una comarca situada un poco más al oeste, en la comunidad gallega en lugar de la asturiana, pero con los mismos protagonistas. Trabajadores con los mismos miedos, las mismas incertidumbres y las mismas esperanzas ante un futuro que se ha nublado de repente.

Como la historia siempre se repite, es tiempo de revueltas, de lucha, de apostar por la comarca, por el mantenimiento de los empleos y por el futuro. Pero también hay que hacer caso al sabio refranero popular que dice: cuando veas las barbas de tu vecino cortar, pon las tuyas a remojar.

Ya hemos vivido el cierre de Alcoa en A Coruña y Avilés, así como la deslocalización de otras fábricas a países emergentes donde los costes de personal, y de electricidad, son menores. Sabemos que las empresas, al contrario de los seres vivos, nacen, crecen, obtienen beneficios y mueren. En su caso, la continuidad no la da la reproducción, sino la existencia de condiciones óptimas que favorezcan la inversión, porque es ahí cuando nuevas empresas nacen o aterrizan para continuar el ciclo. En su camino generarán beneficio, pero también riqueza a través del empleo. Siguiendo la espiral capitalista de la búsqueda del beneficio se crea todo un ecosistema del que se alimenta la sociedad al completo, consiguiendo niveles de bienestar como en ningún otro periodo de la historia, ni con cualquier otro sistema.

Un sector primario robusto

Haciendo una rápida visión, a vista de pájaro, de la situación económica en nuestra comarca, observamos que tenemos un sector primario robusto. Hay empresas de gran envergadura en el sector pesquero, como Puerto de Celeiro o Armadores de Burela -ABSA-, así como grandes empresas en el sector forestal que, sin ser tan importante como el de la pesca, genera también numerosos puestos de trabajo. Además hay diversas explotaciones agrarias y ganaderas que, si bien son pequeñas y están muy atomizadas, completan un sector primario del que se nutre gran parte de la sociedad.

Por otro lado, tenemos el sector terciario o sector servicios. Es un sector que está muy orientado al turismo, con picos estacionales muy marcados por el calendario estival, pero su importancia radica en que ocupa a dos tercios del total de la población activa.

Vamos a luchar unidos

El talón de Aquiles lo tenemos en el sector secundario o sector industrial. Y no por el presente sino por el futuro. Hay mucha dependencia de muy pocas empresas y las vías de comunicación existentes no facilitan la implantación de otras nuevas. Solo entre Alcoa y Vestas generan más de la mitad del volumen de facturación anual de la comarca, que supone cerca de 3.000 millones de Euros. El sector fabril es de vital importancia ya que ocupa a un gran número de personas que, con sus ingresos recurrentes, dinamizan al resto de sectores.

Puede decirse que el sector secundario es el motor de la economía y, por lo tanto, hay que estar continuamente trabajando para crear ese caldo de cultivo que haga germinar la creación de nuevas fábricas, algo que desde hace más de 15 años no se ha hecho en A Mariña.

Dicen que los mejores momentos para plantar un árbol son dos, el primero era hace 15 años, el segundo es ahora. Así que vamos a luchar unidos para mantener esos puestos de trabajo tan necesarios para todos y, a la par, trabajemos para que se den las circunstancias que faciliten, no solo la continuidad de las fábricas actuales, sino la creación de otras nuevas en nuestra comarca.

Por David Gómez Rosa Gerente de Viveiro Asesores

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