La mejor semana del año, convertida en la peor: «A ver se abrimos en xuño»

El cerrojazo a la actividad económica pone en peligro la superviviencia de muchos negocios en A Mariña


ribadeo / la voz

En condiciones normales, A Mariña debería mostrar hoy la efervescencia de su pulso turístico y el bullicio asociado a los días de asueto y vacaciones por delante. Pero en las calles de Ribadeo, Foz y especialmente Viveiro, el tránsito de los coches se cuentan con los dedos de una mano y las terrazas de los bares permanecen recogidas, desangeladas, en unos días en que nada es normal. Las iglesias vacías, huérfanas hoy de sus ramos en el inicio de la Semana Santa, son la mejor metáfora de los días que tocan vivir. La mejor semana del año, equiparable a las de agosto, sobre todo en Viveiro, la que centenares de empresarios aprovechaban para cuadrar sus cuentas en la travesía del primer semestre del año, con casi todo cerrado se convierte en la peor.

Roberto Rivas, propietario del Restaurante Marinero y del hotel Fogar do Mariñeiro de Ribadeo, fue el hostelero de A Mariña que primero dio el paso, voluntario, de cerrar cuando el Gobierno titubeaba sobre las medidas a tomar y declarar la alerta sanitaria. Conocido el gesto de Rivas, en cuestión de horas le siguieron otros en Ribadeo, sucediéndose los cierres voluntarios, hasta que el Gobierno decretó el obligatorio para la hostelería.

Era el 12 de marzo, y entonces aún había quien contaba con salvar la Semana Santa. Transcurrido casi un mes, y con lo que resta aún de cierre obligatorio, las cosas se ven de otra forma, con la resignación imperante: «Cando pechamos tiñamos case asumido que non se ía poder abrir en Semana Santa. Eu, persoalmente, vendo a situación e as noticias que chegaban de China e Italia, pensaba que a Semana Santa estaba perdida. Agora penso que todo abril, seguro... e xa veremos. Certamente, hasta xuño con conto con abrir, aínda que facía falta que fora antes», señala Roberto Rivas.

Empezar de nuevo

Más que cuantificar las pérdidas, ahora lo que se hace es descontar los días: «Non queda outra. A Semana Santa era moi importante para a hostalería e para todo o sector ligado ao turismo. É a que permite compensar os gastos do inverno, equilibrar o balance para arrincar o verán con un pouco de ánimo. Pero agora as cousas vense de outra forma. Todos temos asumido que vai ser un ano moi duro, e que despois van vir outros tamén moi duros. Non vai ser abrir e empezar de novo, como se nada houbera pasado».

«Agora, chegados este momento, o único que podemos facer é ter todo preparado para poder abrir nas mellores condicións posibles, cando nos manden... ou cando nos deixen», concluyó Roberto Rivas.

José Carlos Paleo, presidente de la Federación de Comercio de A Mariña y de la patronal focense, incide en la dificultad de hacer previsiones en una coyuntura tan inestable, con una crisis que no se sabe hasta cuándo y dónde va a llegar y sus efectos no solo en España, sino en el panorama internacional: «Hai que ser realista e esperar. De pouco vale que che dean agora unha axuda se despois tes que pechar igual. Aí temos o Plan E, para o que valeu».

Cierres

¿Se espera, pues, un cierre numeroso de empresas en A Mariña? «Non, pero vai ser un empezar de novo, como volver a abrir. Haberá xente mellor posicionada que outra, pero a normalidade ó final vai volver».

«O que está claro é que abril vai ser cero, maio tamén e xuño, pouco. O verán, por exemplo en Foz, que é moi forte, vai axudar, pero non vai ser suficiente para compensar esta desfeita. Imos traballar seis meses e ter os gastos de doce, pero o balance, quen poida, ten que facelo a un ano vista, hasta a Semana Santa que vén ou máis, facendo as previsións o máis lonxe posible», opina Paleo.

Lo que ocurre es que el cierre de esta semana tiene un impacto especial, por los ingresos añadidos que implicaba para muchos empresarios y puede ser la puntilla para aquéllos que tenían una situación precaria, al límite.

«Es un golpe muy duro. ¿Cómo salir de esto? Va a ser difícil y solo con la ayuda de todos»

En Viveiro, por la repercusión que tiene la Semana Santa, el cierre tiene si cabe un impacto mayor. María Dolores Pérez, presidenta del Comercio Casco Histórico de Viveiro, manifestó: «Para nosotros, para el comercio y la hostelería, es un golpe duro, porque es una época en la que Viveiro se convierte en un hervidero. La gente está en la calle, compra, se aloja y consume y eso repercute mucho. Eso se ha parado por completo. Es un golpe fuerte, económicamente por supuesto, pero es además una cadena que se ha roto, porque aparte del gasto que aumentaba estos días, se hacían contratos de trabajo para reforzar plantilla, que no se han hecho y eso significa gente que no tiene ingresos».

«Lo peor es que no sabemos cuánto va a durar. ¿Cómo salir de esto. Va a ser difícil y solo con la ayuda de todos, consumiendo sin duda en el comercio local», añadió.

Las inmobiliarias, un desastre total en los días en los que se hacían más negocios

Para las inmobiliarias, en la Semana Santa están probablemente los días más importantes del año, cuando se cierran más transacciones y se inician los contactos de negocios que se cierran en las semanas siguientes, antes del verano. De ahí que muchas mantuviesen abiertas sus oficinas los días festivos y que se organizasen habituales jornadas de puertas abiertas para mostrar las viviendas en venta. Pero el coronavirus, como en muchos otros sectores, ha arrasado con todo.

«Estamos co teletraballo e a xente sigue mirando por Internet. Fas algún contacto, pero as operacións que pechas, as poucas que fas, son cousas que viñan arrastradas xa de antes», señala Antonio López, gerente de Inmobiliaria Cisbar de Barreiros.

Reconoce que en su caso, esta semana era la más fuerte del año, por estar más centrada su actividad en la segunda residencia: «A verdade é que cando empezou todo isto non dábamos por perdida a Semana Santa, e agora penso que si durante o verán comeza a normalizarse algo, xa me daría por satisfeito». El futuro no está claro, pero Antonio López confía «en que o mercado se volva a reactivar e que sexa un bo último trimestre do ano».

«Preocupados por nuestro futuro»

Confinados en casa, las redes sociales son el canal de comunicación elegido para mandar mensajes. Como este que circula por Ribadeo, que están difundiendo hosteleros: «Simplemente es una manera de visualizarnos como colectivo afectado, preocupado por nuestro futuro, pero también comprometido con difundir un mensaje de ánimo y resistencia en el tiempo que nos quede sin poder trabajar...», dice uno de los promotores de la iniciativa.

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