Los ladrones revisaron la vivienda de cabo a rabo, dejando todo tirado. La dueña de la casa señalaba ayer que «deixaron todo feito unha cuadra». Abrieron cajones y puertas, sacaron la ropa de los armarios, desplegando cada prenda, se conoce que para comprobar que no había nada de valor escondido entre ellas. Revisaron incluso la cocina, tirando por el suelo las medicinas que guardaban allí.
En la cocina, precisamente, habían dejado encerrada a la perrita de la casa. Lo primero que hizo la propietaria al regresar de hacer las compras, según ella mismo explicó, fue entrar allí para abrirle la puerta al animal. «¿Que pasou aquí?», pensó al ver que puertas y cajones estaban abiertos. «Miro entonces para o comedor e vexo un estuche grande con tres botellas de augardente aberto encima da mesa. Saio chamar polo marido ‘sube, sube que nos entraron na casa’. Despois díxenlle, non entres que ó mellor están dentro aínda. Quedámonos un pouco fóra e despois xa entramos», relataba la afectada.
Ayer se lamentaba de lo sucedido y de cómo habían dejado todo tirado por el suelo. Aparte del revoltijo causado, del importante botón conseguido, los ladrones también dejaron marcas en la pared, donde habían apoyado la escalera que habían utilizado para llegar a la primera planta.
La zona de Ribadeo había sufrido numerosos robos el año pasado y en los primeros meses del año en curso. Luego la situación había mejorado, aunque esporádicamente han estado sufriendo problemas de este tipo en viviendas y, sobre todo, en establecimientos de hostelería.