Mariñanos protagonistas de la revolución de Fidel Castro

Josefa Yáñez, de Mondoñedo, los hermanos Trigo, de Viveiro, y Carlos Rafael Rodríguez, de Ribadeo, fueron decisivos en sus inicios


Emigrantes de Mondoñedo, Viveiro y Ribadeo tuvieron un notable protagonismo en la Revolución Cubana que lideró Fidel Castro. Y lo tendrán también en el postcastrismo pues el actual vicepresidente del Gobierno y del Consejo de Estado, Miguel Mario Díaz-Canel Bermúdez, llamado a liderar ese futuro, es nieto de Ramón Díaz-Canel, un exitoso emigrante de Castropol (Asturias).

La revolución castrista tuvo en su origen toda la fuerza y toda la belleza que ofrecen los sueños. En un país que entonces era el patio trasero de Estados Unidos, el paraíso de la desigualdad y el marco idóneo para la corrupción y los desmanes de Batista, la mecha de ilusión que encendió Fidel se expandió a la velocidad del rayo.

Entre los emigrantes gallegos hubo posturas encontradas. Los que tenían algo que perder, la mayoría, fueron escépticos y refractarios a las promesas castristas de retomar el paraíso perdido. Pero los de abajo, los que poco o nada tenían, abrazaron su causa con la misma fe y determinación con la que un naúfrago se agarra a un tronco en el mar.

Una de las primeras en hacerlo fue Josefa Yáñez Dobarro. Había nacido en Santa María Mayor (Mondoñedo) en 1875, hija de José Yáñez Centeno y de Manuela Dobarro Pérez. Emigró a Cuba en 1911 siguiendo a su marido, Manuel Basanta, ferroviario, que había marchado con anterioridad.

Vivía en una chacra -pequeña finca rural con vivienda y terreno para el cultivo y crianza de animales domésticos- del barrio de El Globo en el municipio de Calabazar, limítrofe con La Habana. El lugar le sirvió a Fidel en la clandestinidad como refugio en sus incursiones guerrilleras y como punto de encuentro con sus seguidores. La mindoniense -que estaba viuda, no tenía hijos y vivía pobremente- le prestó a su joven compatriota apoyo logístico y discreción.

En su casa escondió Castro a comandos que operaban en el entorno de La Habana. Allí se reunió con 140 campesinos que habían sido desalojados por la fuerza de una hacienda del presidente Carlos Prío Socarrás. Y allí formuló, por primera vez, su compromiso de realizar una reforma agraria para cambiar el régimen de la propiedad en Cuba y evitar los abusos que entonces se producían.

Fidel nunca olvidó el apoyo de la mindoniense. Y una vez llegado al poder la visitó varias veces para ofrecerle ayudas que ella siempre rechazó. Josefa Yáñez murió en 1960, a los 94 años, como había vivido: sola y pobre, pero digna.

Asesinado por Batista

Otros dos mariñanos, los hermanos Julio y Pedro Trigo, tuvieron gran relieve en el castrismo. Eran naturales de Miñotos (Ourol) y -según recuerda Pedro- «con diez años, en plena Guerra Civil, salimos desde A Coruña para Cuba con nuestra madre, Francisca de Silvestre, a encontrarnos con nuestro padre que había emigrado años antes y que, al poco de llegar nosotros, falleció».

Los Trigo no lo tuvieron fácil ni en Ourol ni en Cuba. Pasaron penurias y dificultades y en 1953 acompañaron al grupo de Fidel al asalto del Cuartel de la Moncada, el primer intento de la revolución y uno de sus hitos. Julio fue detenido y torturado tras el ataque por la policía de Batista y pereció a consecuencia de ello en el propio cuartel. Hoy es considerado un héroe y mártir en Cuba donde varias instituciones llevan su nombre.

Su hermano Pedro se exilió en Viveiro hasta 1959. Despues, fue director del Instituto Aeronaútico de Cuba y cónsul en Bulgaria. Hoy vive jubilado en Casteldelfels, tiene 90 años y en las elecciones municipales del 2007 y 2011 aún se presentó en Ourol en las filas del BNG.

Número dos del régimen y autor de la reforma agraria

El mariñán con mayor protagonismo y compromiso con el castrismo fue, sin duda, Carlos Rafael Rodríguez. Era hijo de un emigrante de Couxela (Ribadeo), Pedro Rodríguez Vilameitide, que llegó a Cuba a finales del siglo XIX y se casó en Cienfuegos con la cubana Antonia Rodríguez.

Había nacido en 1913 y desde muy joven mantuvo una intensa actividad política que lo llevó a ser encarcelado por el regimen de Machado. Era doctor en Derecho y Ciencias Políticas y Sociales y un respetado intelectual. En los años 50 pasó a la clandestinidad desde la que se convirtió en un referente del Partido Comunista de Cuba que, por cierto, había fundado en 1925 el ortigueirés José Rego López creador también de la Confederación Obrera Cubana.

Carlos Rafael se incorporó en 1958 a la guerrilla de Sierra Maestra y convenció a distintos sectores revolucionarios de la necesidad del liderazgo de Fidel. Su influencia sobre él fue decisiva para que Castro abrazase el régimen soviético del que, en principio, recelaba. Todo eso lo convirtió en su más activo colaborador y hombre de confianza en el plano teórico y político, un papel similar al que, en el terreno social, representaba Ernesto Che Guevara.

Carlos Rafael elaboró y desarrolló la ley de Reforma Agraria y acompañó a Castro a la Conferencia de Jefes de Estado de Países no Alineados en 1973 en Argel. Ya había sido ministro, pero en 1976 fue aupado a la vicepresidencia del Gobierno y del Consejo de Estado, consolidándose en la práctica como el número dos de Fidel Castro.

Una casta

Su ortodoxia comunista y su actitud dogmática y totalitaria le acarrearon numerosos enemigos dentro y fuera del régimen hasta su muerte en 1997. Sin embargo, originó una de las más importantes castas _la nomenklatura_ dentro del régimen comunista cubano.

Su hijo, Bruno Rodríguez Padilla, fue Embajador permanente del castrismo ante las Naciones Unidas y en 2009, Raúl Castro lo nombró Ministro de Asuntos Exteriores. Y una de sus hijas, Anabel Rodríguez dirige en Madrid desde hace treinta años la sociedad Encuentro de la Cultura Cubana - generosamente subvencionada por la UE- y es asesora de Exteriores desde los tiempos de Felipe González.

Díaz-Canel, vicepresidente del Gobierno, es nieto de un emigrante de Castropol

Si Josefa Yáñez, los Trigo o Carlos Rafael representan la influencia de mariñanos en el pasado del castrismo, Miguel Mario Díaz-Canel Bermúdez, actual Vicepresidente del Gobierno y del Consejo de Estado, representa, sin duda, el futuro del régimen y su moderada renovación. Es nieto de Ramón Díaz-Canel, un emigrante de Castropol (Asturias) que marchó a finales del siglo XIX para triunfar en los negocios.

Los Díaz-Canel regentaban en La Habana la famosa fábrica de muebles La Perla, que se ubicaba en la calle Roma. Miembros de esta familia fueron directivos de la Casa de Castropol en La Habana. Uno de sus descendientes, Nemesio Díaz-Canel, fue reportero deportivo de gran éxito en Nueva York y otro, alcalde de Castropol en 1944.

El actual delfín de Raúl Castro y número dos del regimen nació en 1960 y es ingeniero electrónico. Denominado el Richard Gere cubano representa el relevo generacional del castrismo. Fue líder del partido en las provincias de Villa Clara y Holguín y en los años 80 se significó en el apoyo al sandinismo de Nicaragua. En 2003 fue incluido en el Politburó del Partido Comunista y en 2009 fue nombrado Ministro de Educación. Y ahora es la primera vez, desde la llegada de los Castro al poder, que el régimen cubano nombra a un número dos que no luchó en sus filas contra Batista?

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