Nuestras madrinas


Si Galicia es nuestra madre -Isis, la tierra- A Mariña es nuestra madrina. A esa dama siempre acudimos en busca de hospitalidad o de consuelo ante los avatares del destino. Por eso, en mi generación, al regresar a casa, la primera visita era para la madrina, la que nos colocó el escapulario del Carmen al nacer o nos abría la primera cuenta de ahorros.

Madrinas tuvieron los barcos. Así, aquel mítico Golden Hind (cierva dorada) que dio la vuelta al mundo entre 1577 y 1580 capitaneado por Sir Francis Drake. Sus restos, de maderas nobles, sirvieron para construir una Cátedra en la Universidad de Oxford. Por cierto, la botadura del famoso Titanic, en Belfast, en 1911, no se hizo con la tradicional botella de espumoso, su dueño White Star Line recurrió a salvas al aire y una cena de gala. Quizá la falta del tradicional rito maldijo al buque, náufrago en su primera singladura.

Hubo un tiempo lejano en que por las noches, al pie de la cama de mi hija Blanca, le contaba la historia de la hija del torrero del faro de la Atalaya de San Ciprián, que un día de temporal en que la linterna se quedó sin luz, acompañó a su padre para encender una hoguera que alertara a los mareantes de la proximidad de la costa. Maruxaina resbala y cae a la mar entre las rompientes, su hada madrina la convirtió en sirena e inmortalizó a través de la leyenda.

Las madrinas han sido nuestras protectoras. Mi amigo, Tito del Puerto de Arriba en San Ciprián, cuando abre su PC usa una contraseña muy especial, Erundina. Brava peixeira que le cuidó, junto al marinero-ballenero Peto, entre su infancia y el momento de hacerse a la mar por los mundos de Dios. La buena mujer, inmortalizada en una foto, en el Museo del Mar de San Ciprián, con un carabelo en la cabeza, se marchó al infinito. Pero a Tito de Erundina le brillan los ojos si la recordamos.

De estas historias entre madrinas e ahijados sabe mucho Vicente Míguez de Celeiro. Lucha por nuestra cultura. Cuenta a sus alumnos los derroteros de la costa y de la vida. Guardián de nuestro patrimonio como pueblo orgulloso. Mañana, vísperas de A Maruxaina, contará mucho en el Museo del Mar, entre «contos e cantos de seras».

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
2 votos

Nuestras madrinas