De cura aclamado por sus parroquianos a imputado

J.A. RIBADEO / LA VOZ

A MARIÑA

Dos años después de la desaparición de piezas en iglesias de Ribadeo y Trabada, el juez plantea sentar en el banquillo al expárroco José Emilio Silvaje

20 feb 2014 . Actualizado a las 07:01 h.

El caso de las tallas, piezas y objetos de culto desaparecidos en iglesias de Ribadeo y Trabada que salió a la luz pública a principios del 2012 concluirá, salvo sorpresa mayúscula, con el exparroco que atendía las parroquias, José Emilio Silvaje Aparisi, sentando en el banquillo del juzgado número 1 de Mondoñedo.

El exsacerdote valenciano culmina así su particular ascenso y caída, de aclamado por los parroquianos a imputado en el caso en el que él quizás tenga parte de la responsabilidad, pero sin duda no toda. A raíz de descubrirse que faltaban piezas en iglesias el Obispado hizo recuento y echó en falta unas cuarenta. Silvaje tenía en su poder varias, que devolvió. Otras las regaló a un amigo, el coleccionista mindoniense José Jaime de Orozco, como unos ciriales de Sante, una puerta sin confesionario y objetos rotos de madera. Ante el juez, el expárroco dijo que estaban en muy mal estado y que las entregó para que fuesen destruidas. Sin embargo, no fue así. El caso es que muchas piezas siguen sin aparecer y no se sabe dónde están. Silvaje argumentó en su declaración que cuando llegó ya no se encontraban en las iglesias. Es el caso, por ejemplo, de un manto de la virgen bordado con hilos de oro que se encontraba en la iglesia de Cedofeita. Su paradero quizás nunca se sepa, como el de otras veinte piezas que siguen faltando.

Porque si algo ha quedado claro con este asunto es el escaso control que el Obispado tenía de sus bienes. Prueba de ello es que el inventario con el que se hizo recuento era del 2007 y Silvaje llegó a la diócesis años después. En ese inventario faltaban, además, muchos objetos de culto existentes.

Tras las denuncias -del Obispado incluida- el juzgado de instrucción número 1 de Mondoñedo abrió un proceso de diligencias previas que se dilató durante meses y cuya conclusión se acaba de conocer.

El juez dice que en este momento procesal puede imputarse a José Emilio Silvaje Aparisi que «en su condición de párroco dispuso de diversos objetos cuya custodia le venía conferida por su cargo al servicio del Obispado de Mondoñedo-Ferrol. Dichos objetos eran propiedad del Obispado y fueron entregados por el imputado a José Jaime de Orozco Sánchez Aguilera, en perjuicio del Obispado, y sin autorización concedida por este. Los bienes referidos tenían consideración de bienes objeto de especial protección», conforme a lo dispuesto en la Lei de Patrimonio Cultural de Galicia.

El juez aprecia que los hechos denunciados «pudieran ser constitutivos de un presunto delito de apropiación indebida», por lo que dispone que se continúe la tramitación de las diligencias previas y se dé traslado al Ministerio Fiscal y, en su caso, a las acusaciones particulares personadas para que en un plazo de diez días formulen escrito de acusación solicitando la apertura de juicio oral o bien el sobreseimiento de la causa. Contra esta resolución puede interponerse recurso de reforma.