«He sido injustamente acusado y estoy dolido; he llegado a llorar»

José Emilio Silvaje dejará el arciprestazgo el próximo 6 de febrero


ribadeo / la voz

Varios vecinos le acusaron a la cara, ante las cámaras de una cadena de televisión, del misterioso robo de dos tallas (Santa Marta y Nosa Señora do Rosario, ambas del siglo XVI), en la iglesia de Sante (Trabada). Otros acudieron a testificar al puesto de la Guardia Civil de A Pontenova que entró en la iglesia la tarde en que se echaron a faltar otras imágenes. El sacerdote José Emilio Silvaje estuvo en boca de todos. No era la primera vez, ya que en sus tres años oficiando en Ribadeo y Trabada fue protagonista de otras noticias (la invasión de termitas en Cubelas o el plante de los campaneros de esta iglesia). Silvaje, que el día 6 de febrero dejará definitivamente el arciprestazgo para regresar a su casa de Valencia para recuperarse de una enfermedad, niega todas las acusaciones y ofrece su versión de los hechos, al detalle, desvelando alguno de los misterios que durante los últimos días tanto han dado que hablar.

«El 24 de diciembre cuando llegué a la iglesia a misar la gente me contó que habían encontrado una imagen de San José rota. No le di mayor importancia, porque pensé que podía haber sido un pájaro o algo así. Días después la sacristana me advirtió que faltaban más imágenes. La puerta no había sido forzada y la llave la tienen varias personas en el pueblo. El acceso a la iglesia no está controlado. Por ejemplo, cuando hay una boda, la llave pasa de una mano a otra para hacer todos los preparativos», explicó José Emilio Silvaje, y añadió: «Yo le dije a la gente que iba a denunciar. Porque quien tiene que denunciar soy yo y así lo hice; los vecinos solo declararon. El pueblo no es propietario de las imágenes ni de la iglesia. Es el Obispado. Pero hubo quien entendió que no iba a hacer nada».

«Cuando fui al cuartel de A Pontenova a denunciar me encontré con que había gente que decía que me había visto con una furgoneta blanca en la iglesia cogiendo cosas. Es cierto, pero fue hace tiempo, para limpiar y retirar muebles de madera carcomida», explicó el sacerdote, que continuó así su relato de lo ocurrido: «La Guardia Civil me dijo que como la puerta no había sido forzada, podían volver a robar en cualquier momento y me aconsejó que retirase lo que hubiese de valor».

«En cuanto acabé de declarar, el martes por la mañana, haciendo caso de la Guardia Civil fui a la iglesia y retiré la custodia y la cruz de plata. Quité uno de los santos, la imagen más fea de plástico, que había puesto ocupando el lugar de una de las imágenes robadas. Y la otra que había colocado en el otro lugar, un San Antonio, la guardé en la sacristía. Cuando los vecinos que estaban declarando en el cuartel regresaron a Sante y entraron en la iglesia a grabar unas imágenes con una cadena de televisión se dieron cuenta de que faltaban estas imágenes y fue cuando dijeron que iban a volver a denunciar y que alguien me había visto allí en la iglesia», dice el párroco, quien explica que él, como responsable de la iglesia, tiene libertad absoluta para hacer lo que considere oportuno en el templo.

Finalmente las dos imágenes aparecieron el miércoles en una carretera de Lourenzá: «He sido injustamente acusado y estoy muy dolido; he llegado a llorar».

crónica el cura de sante desvela claves del misterio de las tallas desaparecidas

Cree que el ladrón devolvió las tallas atemorizado por

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