El Comilonum sabe a historia

Gadea G.Ubierna LUGO/LA VOZ.

A MARIÑA

El primer Comilonum coincidió con Cumulum, otra iniciativa en pro de que la Muralla fuera bien mundial
El primer Comilonum coincidió con Cumulum, otra iniciativa en pro de que la Muralla fuera bien mundial H.HORTAS

En el décimo aniversario de la declaración de la Muralla como patrimonio mundial pocos se acuerdan de una de las iniciativas que apoyaron con ahínco esta decisión

17 oct 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

«Comilonum solo aportará beneficios a la ciudad de Lugo. Los empresarios lo hacen desinteresadamente y la única que gana es la Muralla romana». Con este optimismo, el ex presidente de la Asociación Provincial de Hostelería, Manuel González Granxeiro, defendía hace diez años una idea del hostelero Alberto García, del Mesón de Alberto, que resultó ser una de las iniciativas más exitosas en la capital: la comida alrededor de la Muralla.

Alberto García recuerda ahora que «llevaba años pensando en ello porque me parecía una buena idea para promocionar Lugo. Lo plantee y me dijeron que había que tener un buen motivo para hacerlo, pero coincidió que ese año estábamos pendientes de la declaración de la Muralla como patrimonio mundial. Así que se hizo y tuvo muy buena acogida».

Fue el domingo 17 de septiembre del 2000 y hubo alrededor de 5.000 comensales en las mesas corridas que instalaron los 17 establecimientos organizadores. Sirvieron medio millar de empanadas, tonelada y media de lacón, 5.500 kilos de chorizos, 3.000 botellas de vino y 300 de aguardiente, que se degustaron bajo el sol en mesas repletas de gente que cantaba, hacía la ola o, incluso, jugaba a las cartas. Cada uno de los asistentes pagó 1.500 pesetas.

El banquete multitudinario no solo fue un éxito de convocatoria, sino que también alcanzó su objetivo último: lograr que la Muralla fuera un bien protegido por la Unesco. El resultado animó a repetir en el 2001 y en el 2002 -con el lema Dálle a volta outra vez - y se recuperó en el Arde Lucus del 2008. Pero diez años después de la primera edición, y en plena celebración de ese aniversario, el Comilonum es solo un recuerdo sin ninguna perspectiva de hacerse de nuevo.

Divergencias

El promotor de la iniciativa, Alberto García, cree que «organizar el Comilonum por el décimo aniversario era una buena idea, pero hay muchos poniendo pegas para que no se haga y que tampoco dejan que la hagan los demás». El presidente de la Asociación de Hosteleros, José Francisco Real, señaló que «como representante de la asociación, no de los hosteleros, me agrada la idea, pero para este año ya es imposible».

Real argumenta, por una parte, que el Comilonum hay que celebrarlo al aire libre y a estas alturas ya hace frío y, por otra, que «habría que contar con alguna ayuda» para la infraestructura porque «es un evento que no se hace para ganar dinero, pero tampoco para perderlo».

En cambio, Alberto García sostiene que «el Concello no tiene por qué dar dinero ni ayudas. Tiene que intervenir donde nosotros no podemos llegar: regular y cortar el tráfico, poner dotaciones de bomberos y protección civil... En fin, tiene que colaborar en lo relacionado con la seguridad y, en ese punto, hay que decir que el Concello siempre ha estado dispuesto a ayudarnos».

Por otra parte, García considera que «la comida no tiene por qué dar pérdidas, pero tampoco se puede ir con la pretensión de ganar dinero». Este hostelero participó en la organización de las tres primeras ediciones, pero descartó encargarse de la cuarta, la del 2008, porque «la organización es sencilla, es como la de un banquete más, pero hay quien se empeña en hacerla compleja».

Apuntó que en esta comida, que se celebró coincidiendo con el Arde Lucus, en el tramo correspondiente al Mesón de Alberto se sirvieron más de 800 comidas. «A la gente hay que darle libertad para que decida dónde quiere comer», concluyó.