Ceasa, la mayor celulosa de España

D.Gayoso NAVIA/LA VOZ.

A MARIÑA

Ence calcula que la planta naviega proporciona, en mayor o menor medida, trabajo e ingresos a unas 2.300 personas, si bien solo 345 son los que trabajan en la factoría

03 ago 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

La fábrica de celulosa de Ence en Navia, conocida popularmente como Ceasa, se ha convertido con el paso de los años en una de las empresa más importantes del Occidente asturiano, aunque muy pocos -excepto los trabajadores- han podido entrar en ella y recorrerla para descubrir sus secretos. La Voz de Galicia ha tenido acceso a sus instalaciones coincidiendo con la presentación de sus obras de ampliación, una actuación de 250 millones de euros que posibilitan que esta planta pueda fabricar hasta medio millón de toneladas de celulosa al año.

Según fuentes de la empresa, unas 2.300 personas trabajan para Ence, directa o indirectamente, una cifra que refleja el impacto que la factoría tiene en la comarca. De esos empleos, 1500 corresponden al sector forestal, mientras que otros 800 se refieren a la parte industrial. Solamente 345 empleados cobran directamente de Ence, el resto son de subcontratas (330), de empresas indirectas (630) o corresponden a empleos inducidos (1.043).

La ampliación de Ence convierte a esta planta en la más grande de España en producción de celulosa y en la más eficiente de Europa. Además de generar 500.000 toneladas de celulosa, la construcción de una nueva caldera de biomasa triplicará la producción de energía, hasta los 500 gigavatios. La mitad de esta cantidad estará destinada al autoconsumo, mientras que el resto se venderá a la red nacional.

El presidente de Ence, Juan Luis Arregui, aseguró esta semana que el principal objetivo de la empresa es velar por la seguridad de los empleados, por eso las medidas de seguridad para acceder al interior de la planta son muy extractas. Está prohibido entrar sin bata, gafas y casco, pero además hay zonas en las solo se puede entrar con calzado especial. Para recorrer las principales instalaciones de la papelera hay que mentalizarse para convivir con constantes y molestos ruidos generados por las máquinas y, además, con los restos de biomasa que residen en el ambiente de la fábrica.

El proceso para convertir la madera en pasta de papel es muy complejo, pero el resultado es visible en la última etapa, cuando la famosa celulosa es prensada, embalada y depositada en grandes columnas que, posteriormente, cargarán los camiones. Unos camiones que, hasta ahora y a la espera que se concluya el ramal ferroviario que conectará Ence-Navia con el puerto gijonés de El Musel, tienen que usar el puerto de Ribadeo para distribuir el producto a sus compradores.