Los arroyos se volvieron ríos

J.A. / M.C. RIBADEO |

A MARIÑA

Conforme avanzó el día la lluvia, que había castigado con dureza a Ribadeo, Foz y Barreiros, fue ganando más terreno

11 jun 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

La lluvia castigó con dureza a los municipios de Ribadeo, Foz y Barreiros, anegando fincas, amenazando casas y obligando incluso a rescatar a varias mujeres en Arante, Amedo (San Miguel) y Cangas.

Los arroyos que cruzan las fincas se volvieron ríos y los ríos cauces desbordados, como ocurrió con el Masma, con el Vilaselán y otros. En San Miguel de Reinante, la crecida fue tal que se llevó por delante parte de un muro, amenazando a varias viviendas. Durante todo el día la gente acudió al lugar para contemplar el río como nunca se había visto. Un acceso, literalmente, fue borrado del mapa.

Enumerar las incidencias resulta imposible, porque además, conforme avanzó el día fueron a más. Sobre las siete y media de la tarde de ayer el alcalde ribadense, Fernando Suárez, reconocía que la situación era crítica. Pero el temor era lo que podía pasar por la noche. No faltaron los cortes de luz, breves y puntuales, y escenas que rozaban lo dramático.

Una de ellas se pudo ver en A Ponte de Arante, con el río -otro más- desbordado arrasando todo lo que encontraba a su paso. «Se non caeu haberá que tiralo», dijo el regidor. En tanto, la lluvia seguía arreciando incesante, anegando fincas en Vilaframil, Santa Cruz, Noceda...

Tierra en el Eo

No faltaron algunas casas inundadas, aunque pocas, así como garajes y cuadras. Tampoco los puentes destruidos, las carreteras cortadas, los desprendimientos y los prados convertidos en piscinas. En definitiva, un caos que cogió a todos de imprevisto. El Eo presentaba una imagen desoladora, por la cantidad de tierra que arrastraba.

En Foz también varias carreteras fueron cortadas al tráfico (como una que comunica con Peizás y donde la lluvia provocó un socavón) y los paseos marítimos de Areoura y Peizás sufrieron daños.

Además, el polígono industrial, con problemas para evacuar, vertió el agua en la carretera nacional, ocasionando problemas para circular, que también se dieron en la Avenida da Mariña, recientemente rehabilitada para evitar inundaciones. El alcalde, García Rivera, apuntó que se movilizaron unos ochenta trabajadores del Concello, entre empleados municipales, del plan de empleo, etcétera.