La ropa y el calzado más modernos

A MARIÑA

El viveirense Horacio Albo fundó la zapatería, que hoy regentan su mujer y su hijo, y su hija Mónica abrió la tienda de moda. Juntos marcan tendencia

07 mar 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Mónica Albo Pérez (Covas-Viveiro, 1970) heredó de su padre, Horacio Albo Soto, el carácter emprendedor. En 1955 este viveirense abrió una pequeña zapatería en la calle Margarita Pardo de Cela, en Viveiro. Allí continúa la tienda Calzados Albo, reformada y ampliada. Fina Pérez Seijas (Covas-Viveiro, 1944) se incorporó al negocio al casarse, en 1969. La costurera renunció a su oficio para vender calzado y, aunque piensa jubilarse el año que viene, no se quedará en casa y seguirá echando una mano.

Su marido falleció en 1997 y fue entonces cuando se incorporó su hijo Horacio, encargado de la tienda de Margarita Pardo de Cela. Ella está al frente del comercio de Díaz Freijo, que abrieron ya en 1972. Y hace seis años montaron otro negocio especializado en zapatillas, también en Pardo de Cela.

En el local original manda la moda, con propuestas originales e innovadoras dirigidas al público joven. En el otro establecimiento la oferta es muy amplia, «desde calzado de bebé al de abuelitas», explica Fina. «Es una tienda más clásica, solo trabajamos piel, producto de calidad, de precio medio alto», apunta. Ahí radica, en su opinión, el secreto del éxito de un negocio. Producto de calidad, «tener mucha paciencia, ser muy constante y no medir las horas».

Kody, un sueño cumplido

«Mi marido fue el maestro de todos», recalca Fina. Y ellos han demostrado su valía como alumnos. Mónica tardó poco en hacer realidad su ilusión de siempre, «tener una tienda de ropa». En verano ayudaba en la zapatería y con apenas 18 años puso en marcha su propio negocio. Entonces nació Kody, un nombre inventado, que suena a modernidad y que ha marcado tendencia no solo en Viveiro y alrededores. Entre su clientela hay gente de A Coruña, Madrid o Valladolid.

Siempre ha querido ir un paso por delante -«cuando abrimos, en Viveiro no había maniquíes»- y sigue apostando por la diferencia, con prendas para todo tipo de gente -«de la talla 34 a la 46, desde la niña de 14 ó 15 años hasta mujeres de 50 y pico, de tendencia muy urbana, muy actual»-, de poder adquisitivo diverso. «Hay vestidos de 600 euros y de 18».

Kody se mudó hace ya un lustro a la calle Margarita Pardo de Cela. «En la planta baja tenemos las colecciones de 80 marcas diferentes [es la primera tienda en Galicia por número de firmas]; en el primer piso están las colecciones más asequibles, la prenda más cara es de 30 euros; y arriba, la ropa de hombre», explica Mónica.

Esta empresaria, que aprendió de sus padres el valor del esfuerzo y la entrega, viaja cada año a las ferias de Madrid, Barcelona o Italia y recorre las fábricas en busca de los diseños más atractivos y que mejor se adapten a su clientela, la mayoría fiel desde hace años. «Tienes que creer en el producto que vendes. A mí me apasiona la moda, veo cientos de muestrarios para luego decir que no a muchos. En este negocio no te puedes quedar estancada», dice.

Constancia y equipo

Las claves del triunfo, del que su padre se sentiría muy orgulloso -«al principio me traía a los clientes a la tienda, 'ahora arréglate tú', me decía»-, son «la constancia, la confianza en lo que haces y dedicar mucho tiempo». Y saber rodearse de un buen equipo -«estoy muy contenta, soy muy buenas, muy responsables»-. En agosto abrió Kody Kids, para los peques, otro sueño cumplido.

A la gente de Viveiro, dice Fina, «le gusta vestir y calzar bien». A la familia Albo Pérez, que sobrelleva la crisis sin grandes problemas, le gusta arriesgar y ofrecer lo mejor al cliente. Mónica no duda: «Tienes que intentar complacerlo, confía en ti, por los años y el trabajo».