Desde la mirada de un niño, todo es atractivo y lo «peligroso» parece atraer aún más. De ahí la labor que hacen los padres de hacerles más segura la vida. También desde la mirada de un niño, ver pasar a los bomberos camino de una casa incendiada les puede sonar a una gran aventura y algunos cuando se les pregunta qué quieren ser de mayores contestan sin vacilar: «Yo de mayor, quiero ser bombero». Para conocer como realmente se trabaja en una agrupación de Protección Civil, la de Cervo ofreció ayer una jornada de autoprotección escolar a los más pequeños del colegio cervense, que escuchaban bien atentos las explicaciones de Mario Antuña y miraban ensimismados al camión, soñando con subirse a ella y hacer sonar la sirena. Si alguno de esos pequeños de verdad quiere ser bombero, el día de mañana podría contribuir a una Mariña más segura desde el centro barreirense.
Las dos cosas van muy ligadas, pues a través de la actividad escolar se puede lograr una mejor conciencia ecológica entre los más jóvenes, de hecho, ellos son los que vivirán en el mundo que les dejemos, y confiemos en que cuiden mejor de la tierra de lo que se ha hecho hasta ahora. En Ribadeo se celebró ayer una jornada marcadamente medioambiental, pues alumnos del Gregorio Sanz y del Porta da Auga aprendieron a leer el paisaje de la mano de Francisco Castillo. El Núcleo de Sostibilidade, informó el edil Horacio Cupeiro, organizó esta cita para alumnos y profesores implicados en la Axenda 21 Escolar.
Después de las charlas, celebraron un taller en la Casa da Ría. Desde Santa Cruz deleitaron su vista con las montañas y la ría ribadense. Según Cupeiro, «pretendemos educar aos pequenos para que no futuro a cultura da sostibilidade sexa un valor de toda a cidadanía. O que queremos é que poboación se implique directamente na construcción do futuro do noso concello».