El día de hacer los sueños realidad

Eva Montenegro

A MARIÑA

Las cabalgatas causaron ayer expectación en la comarca pese al frío y la humedad, que no lograron amilanar ni a Melchor ni a Gaspar ni a Baltasar, venidos de Oriente

06 ene 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Seguro que más de uno aún no ha logrado sacar aún del cuerpo ni el frío ni la humedad que reinaron en el ambiente ayer, pero seguro que tampoco, especialmente los más pequeños, podrán olvidar hoy la intensa emoción con la que recibieron a los tres Reyes Magos de Oriente. Las cabalgatas de la comarca causaron expectación entre los mariñanos que, bien abrigados, salieron a la calle para recibirlas. No faltaron los pajes, ni las lucidas carrozas ni el lanzamiento de caramelos.

En Viveiro, trece carrozas convirtieron su cabalgata en la más larga, que duró horas, presidida por la estrella que guió, como el mejor de los GPS, a Melchor, Gaspar y Baltasar para llegar a tiempo hasta la costa lucense. Inevitables las retenciones de tráfico y las aglomeraciones de público en las aceras, esperando el paso de sus Majestades, que recibieron a los niños, ya con más calma, en la sala multiusos del ayuntamiento. En Ribadeo todo discurrió también según lo previsto, con el cielo como aliado pues finalmente no llego a llover. El tiempo lo permitió y las cinco carrozas que transportaban a la comitiva real pudieron llevar la ilusión a todos, empezando primero por los residentes del asilo ribadense.

Los que residen en el de Foz fueron también los primeros en la agenda de Melchor, Gaspar y Baltasar, entregándoles regalos uno a uno, gracias a la recaudación del festival benéfico. A Subela y el coro de Foz se encargaron de adornar musicalmente la cabalgata focense. Tuvo su peculiaridad y es que en ella no faltaron animales como cabras, ovejas, pavos reales... hasta cisnes. La de Foz se asemejaba casi al Arca de Noé. Todo salió a pedir de boca.

Como en Burela, Cervo, San Cibrao, Barreiros o Xove donde el mismo frío intentaba restar protagonismo a los Reyes Magos. La zona interior de A Mariña no faltó en su ruta. En O Valadouro, Alfoz, A Pontenova, Mondoñedo (donde los tres compartían medio de transporte), Lourenzá, etcétera y también al otro lado de la ría de Ribadeo, por todo el Occidente astur, ellos, con la ayuda incansable e imprescindible de los pajes lograron hacer lo que cada año hacen por estas fechas, convertir los sueños en realidad.

Hoy es día de disfrutar.