Rivera se reafirma en su decisión, firme e irrevocable, de retirar a Cancio toda responsabilidad de gobierno y el cesante no tira la toalla y apela a la asamblea local
05 dic 2009 . Actualizado a las 02:00 h.En el día después del cese de Xaime Cancio (su segunda destitución fulminante en los últimos años, primero como delegado territorial de Pesca y ahora como primer teniente de alcalde de Foz), el alcalde se reafirma en la medida adoptada, «pola perda de confianza» y el cesante insiste en que sea la asamblea local la que determine su futuro pues, recalca, nadie le va a ganar «en democracia, transparencia e xustiza, os principios que defenden os socialistas».
«No hay más declaraciones, no tengo nada que decir, ni de Cancio..., tampoco dije nada cuando se fue del Concello el portavoz del PP (Ángel Cao). Yo no tengo que hablar con nadie, ni con la ejecutiva local..., lo que digan los demás es cosa suya; tomé una decisión, está tomada y comunicada. Los ciudadanos lo han entendido perfectamente, nadie habla de eso, salvo para decir ¡qué contundencia!», afirmó José María García Rivera, ayer a mediodía.
A Cancio el responsable de la ejecutiva local de los socialistas le dejó claro que para solicitar la convocatoria de una asamblea extraordinaria debe atenerse al reglamento y recabar los avales necesarios, un tercio de los afiliados (es decir, 60 firmas). «Para min é importante porque quero que os afiliados me digan cal é a miña situación no PSOE de Foz, unha situación na que non se sabe como actuar, ao quedar sen competencias», apuntó el ex primer teniente de alcalde.
El cesante reconoció que su caso es atípico: «Hai concelleiros do BNG e do PP sen atribucións, pero fan labor de oposición, pero eu son concelleiro do PSOE e traballo para o PSOE, de forma constructiva, defendendo o proxecto socialista... O meu interlocutor ten que ser a asamblea, o partido, a el me debo. Se me din que me vaia, 'aí teñen vostedes a acta'». La tarde y el día después de que Rivera hiciera pública la destitución, Cancio recibió llamadas y mensajes de ánimo, «de amigos e compañeiros, algúns inesperados e outros que esperaba e non chegaron».
Tantas muestras de apoyo le han animado a seguir batallando. «Teño un compromiso co PSOE e por iso fun nunha lista, e teño un compromiso cos veciños, para traballar por eles, pero como por imperativo legal alguén me retirou o dereito a traballar polos veciños de Foz... Para entregar a acta de concelleiro terá que ser o PSOE o que mo diga. Non teño problema con irme para a casa, nunca tiven dedicación exclusiva, sigo co meu traballo, pero quero transparencia e xustiza». En la calle se libra otra batalla, la dialéctica, y hay veredicto. Nadie duda quién es el vencedor y quién el derrotado, aunque la guerra no ha acabado.