Veinte años después de que Checoslovaquia acabara pacíficamente con el comunismo, el actual Gobierno checo ha pedido perdón a las mujeres gitanas que fueron esterilizadas a la fuerza durante el régimen anterior, una práctica que guarda cierto parecido con lo que hicieron los nazis en los campos de concentración durante la Segunda Guerra Mundial.
Según informó el ministro para las Minorías y los Derechos del Hombre, Michael Kocáb, el Ejecutivo del tecnócrata Jan Fischer expresó «sus disculpas por los errores cometidos» en la época comunista, pero también en la actual, pues, según han denunciado diversos colectivos, en la etapa democrática médicos de algunos hospitales checos han seguido esterilizando a la fuerza a mujeres gitanas.
La esterilización forzosa como instrumento político para el control de la natalidad fue una práctica bastante común en la Checoslovaquia comunista, que empezó en 1950 y, teóricamente, acabó en 1990. Aunque en la Chequia democrática no hay estadística ninguna sobre esta cuestión, algunos colectivos creen que las víctimas, antes y después de que acabara el sistema comunista, pueden ser varios centenares.