La iglesia de Bravos, en el municipio de Ourol, volvió a ser objetivo de los amigos de lo ajeno en la noche del viernes al sábado. Los vecinos aseguran que es la tercera vez que el templo recibe la visita de los ladrones, que además de apropiarse de objetos, causan numerosos daños. El robo perpetrado en las últimas horas centró las conversaciones de cuantos acudieron ayer por la mañana al cementerio a preparar los nichos y los que asistieron por la tarde a los oficios religiosos.
En esta ocasión, además de tirar en el exterior del templo el cirio pascual y el soporte de una cruz, personas desconocidas se llevaron al menos un cáliz. La puerta, que había sido reparada tras los destrozos ocasionados hace varias semanas, volvió a sufrir importantes desperfectos. Así lo aseguraron ayer varios vecinos a La Voz, que intentó sin éxito contactar ayer con el cura párroco.
Investigación
La iglesia ya fue objeto de otros robos, que están siendo investigados por las Fuerzas del orden. Se da la circunstancia, tal y como apuntan los vecinos, que junto al templo no hay ninguna casa habitada, lo que facilita el acceso de personas desconocidas a la iglesia.
Cabe recordar que el pasado domingo, día 25, el obispo de la diócesis de Mondoñedo-Ferrol, Manuel Sánchez-Monge, presidió la eucaristía en el santuario de la parroquia de Santiago de Bravos «en desagravio por la profanación del sagrario».
Además del robo registrado en Bravos, los ladrones también accedieron la noche pasada al interior del templo de San Pantaleón de Cabanas, en O Vicedo, causando importantes destrozos, según aseguraron varios vecinos. La Voz no pudo confirmar los daños registrados en este templo.