El comercio de Viveiro crece y se moderniza para afrontar la crisis

A.F.C.

A MARIÑA

18 oct 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Hace tiempo que se oyen voces apuntando a la crisis económica como una oportunidad para desempolvar proyectos empresariales aparcados en tiempo de bonanza o simplemente para echar a andar negocios o ideas alternativas. El ingenio se agudiza cuando flaquea el bolsillo. En el caso del comercio de la ciudad de Viveiro, la crisis parece haber supuesto un acicate para la modernización.

Unas quince firmas integradas en Centro Comercial Casco Histórico de Viveiro han acometido reformas importantes en sus establecimientos a lo largo de los últimos meses. Tanto si un negocio lucha por sobrevivir, como si lo que pretende es crecer, «primero tiene que renovarse», sostiene un empresario local.

Las líneas de ayudas arbitradas por la Consellería de Economía e Industria constituyen un incentivo más para emprender la renovación. A esta aportación económica se suma la bonificación del 90% que el Concello de Viveiro aplica sobre el impuestos de construcciones, instalaciones y obras para los trabajos de rehabilitación que realicen «empresas comerciais, artesanais, hostaleiras ou de servizos», en el casco histórico.

Simón Arrizado, gerente del centro comercial abierto de Viveiro, indica que siete locales asociados han optado a las ayudas de la Dirección Xeral de Comercio para reformar y mejorar el aspecto de sus locales. Otros ocho negocios se han decantado por la línea de ayudas destinadas a la modernización, con la instalación de equipos informáticos, sistemas de seguridad, etiquetado con códigos de barras, videovigilancia, etcétera. La mayoría fueron concedidas y desde la asociación se recurrieron las denegadas, «todas por razones subsanables».

Arrizado destaca casos como el de la librería Porta da Vila, calzados Albo o el restaurante Normandy, con remodelaciones integrales, bien por traslado (Porta da Vila se mudó al edificio anexo, con lo que ha ganado espacio, en un local moderno), bien por un cambio radical en el interior e incluso en las fachadas. El comercio Sulián, el mesón Imperial o la jamonería Otero también han experimentado una transformación notable en los últimos tiempos.