Una media de diez lucenses se desplazan cada año hasta el hospital situado en Coaña para alumbrar a sus hijos, ya que la forma de atender los nacimientos es natural
26 jul 2009 . Actualizado a las 02:00 h.En el paritorio están la madre, el padre y la matrona. Nadie más. La mujer da a luz sentada, en una silla especial. Con la postura adecuada, empuja mejor. Nada más nacer, el bebé es colocado sobre el pecho de la madre. Todavía los une el cordón umbilical. No es una utopía sino que es, a grandes rasgos, el parto natural que impulsan en el Hospital Comarcal de Jarrio, en Coaña, en el occidente de Asturias. Esta forma respetuosa de atender los nacimientos atrae cada año a decenas de mujeres de toda España. Entre ellas, alrededor de diez lucenses. La Voz lo contó hace más de un año y desde entonces la situación no ha variado. En 2008 fueron diez las embarazadas de la provincia que se desplazaron al centro hospitalario de Jarrio para parir. En lo que va del 2009, ya son seis.
«Os hospitais de Lugo non teñen aínda o parto natural. Aínda que é o teu corpo, ti case non decides. Hai moitas cesáreas e nalgúns casos córtante [en la episiotomía] aínda que non queiras, así que che leva máis tempo recuperar», explicó una madre lucense que decidió alumbrar en Jarrio.
El centro coañés lleva más de una década fomentado prácticas respetuosas en el parto y en la crianza natural. Muchas de las mujeres que han dado a luz en él relatan sus experiencias con satisfacción en foros especializados de Internet. De esta manera, el pequeño hospital -solo tiene 111 camas- recibe numerosas solicitudes de madres de fuera de su área sanitaria.
¿Qué requisitos hay que cumplir? «Mándaslles un fax dicindo que queres dar a luz alí e as razóns. Póñenche cita co xinecólogo e pídenche que lle leves o informe do xinecólogo que te levou durante o embarazo», explicó Olaya Fernández Coronado, que tuvo a su hija, Ceibe, en marzo del 2008, en Jarrio. Embarazada de siete semanas del que será su segundo hijo, lo tiene claro, piensa repetir: «Xa avisei no Xeral que ía parir de novo en Jarrio». Hasta que el embarazo esté más avanzado, en torno a siete meses, hará los seguimientos y las ecografías en el complejo lucense.
«Cuidan moito ao paciente, non dan nada por sentado e ti decides se queres ou non a epidural ou a episectomía, que en Lugo che fan de maneira protocolaria», había confesado al poco de dar a luz por primera vez. La promoción de la lactancia materna es otra de las claves de Jarrio, donde el primer alimento que recibe el bebé es «leite da teta», en lugar de suero glucosado. «O soro é tan doce que despois ao bebé cóstalle acostumarse ao leite materno, que é máis agrio».
Unicef
La clínica asturiana es desde 1997 una de las pocas de España que cuenta con la prestigiosa acreditación Hospital Amigo de los Niños, concedida por Unicef a los centros que promueven adecuadamente la lactancia materna, con el objetivo de favorecer la elección libre de los padres. En Galicia únicamente cuenta con la certificación el Hospital do Salnés, en Pontevedra. «La filosofía de trabajo es conseguir que la estructura física y de organización nuestra no domine sobre las necesidades que tienen madre e hijo», subrayaron tiempo atrás fuentes del hospital de Jarrio.