A Escudero Pernas le atrajeron desde niño los atestados de tráfico que su padre redactaba en casa. Ahora comparten oficio, eso sí, en cuerpos distintos
17 may 2009 . Actualizado a las 02:00 h.El vallisoletano Juan Manuel Escudero Crespo llegó a la costa con 12 años. «Mi padre vino a trabajar al ferrocarril de vía estrecha y se trasladó toda la familia aquí. Recalamos en Burela», cuenta el ahora inspector principal jefe de la Policía Local de Viveiro. Él continuó con sus estudios en Valladolid y Palencia, hasta que terminó el Bachillerato Superior y siguió formándose en Galicia.
«En 1977 me presenté a la oposición en Cervo, otros dos compañeros y yo formamos la primera plantilla de la Policía Local de Cervo», señala. Antes ya había trabajado en el Concello como administrativo, en el área de agua y basura. Reconoce que nunca había pensado en ser policía, pero surgió la oportunidad de hacerse funcionario fijo????y??????no le disgustó la idea.
Andando o en motocicleta
En Cervo, donde permaneció como policía base hasta 1990, cuando sacó la oposición a jefe de la Policía Local de Viveiro, ya dirigió al equipo de agentes, por ser el más antiguo. Cuenta que, a diferencia de lo que ocurre hoy, en 1977 no existía ninguna escuela para policías. «Aprobaban la convocatoria los concellos, salías guardia municipal, te daban un uniforme y te ponían en la calle». Tampoco había medios: «Recuerdo ir andando de Cervo a San Cibrao, luego con una motocicleta y después ya con coche. Hoy, en Viveiro, somos unos privilegiados y tenemos incluso un vehículo radar o un etilómetro de precisión».
A sus dos compañeros y a él el Concello de Cervo los envió diez días a Lugo, con la Policía Local. «Fueron unas clases teóricas y prácticas, para ponernos en la dinámica de lo que era la profesión. Adquirimos algún conocimiento, por lo menos saber lo que no debes hacer; pero no tuvimos una academia como la que funciona ahora, con seis meses de formación teórica y tres de prácticas en los concellos respectivos, al lado de los funcionarios».
La verdadera escuela es la calle. Y el reciclaje continuo que exige la profesión. «No puedes dormirte porque la legislación es muy cambiante y tienes que estar al día», afirma. En este tiempo, la Policía Local ha ido ganando competencias: «Pasamos de ser casi vigilantes o ujieres de los concellos a integrarnos en los cuerpos y fuerzas de seguridad; y ahí ya empezamos a tener policía judicial en temas de accidentes de tráfico, seguridad ciudadana... Eso es lo básico, pero también tenemos competencias en policía administrativa, medio ambiente, urbanismo, vigilancia y control de horarios de cierre de locales».
Atestados con plantilla
Juan Luis (Burela, 1979) se crió viendo cómo su padre redactaba atestados utilizando una plantilla. «Ahora ya todo se hace con medios informáticos, pero entonces no. Siempre me atrajo, desde el principio quise estar en Tráfico», relata. Al acabar el Bachillerato la astilla de esta historia se fue a hacer la mili, en el cuartel Sánchez Aguilera, en Ferrol, en la Armada. «Estando allí, ya para acabar, me presenté a soldado profesional por la Marina. Pasé un año y después aprobé para guardia, estuve en la academia hasta 2003 y un año de prácticas en el puesto de Viveiro. Y en agosto de 2004 me fui a Bilbao». Con gran disgusto para su madre.
En el País Vasco superó el curso de cabo y el de atestados, y desde el mes de marzo ocupa una vacante en el destacamento de Burela. Si algo enturbió «la vuelta a casa» fue el fallecimiento del sargento Lorenzo Martín Alonso, la noche del 23 de enero, por el Klaus . «Era muy amigo de mi padre y una gran persona», subraya, apenado.
Para Escudero Pernas, agente de Tráfico vocacional, lo más duro son los accidentes con menores fallecidos. «Si estás casado y tienes hijos, te cuesta un montón dormir e incluso comer, a veces». Pero está muy contento con su profesión y no descarta optar a un ascenso algún día. Su padre también está satisfecho y compagina el trabajo en el Concello con las clases de Atestados e Investigación de Accidentes de Tráfico, en la Academia Gallega de Seguridad, en A Estrada, una vez a la semana.