Menos o más clientes, pero sobre todo, lo que desciende es el gasto. Restaurantes mariñanos constatan que el ciudadano se aprieta el bolsillo y consume menos
07 nov 2008 . Actualizado a las 02:00 h.En tiempos de crisis, lo primero que se resiente es el ocio. El ciudadano mira más por su bolsillo y renuncia no ya a los grandes lujos, sino a los pequeños placeres que supone disfrutar de una buena mesa fuera de casa. En este planteamiento coinciden la mayor parte de los restaurantes de la zona, si bien unos reconocen que han perdido clientes y otros lo mantienen, si comparten la opinión de que en los últimos meses, pero ya desde el verano, han perdido volumen de negocio. Es decir, con más o menos gente en el local, se gasta menos.
«A hostelería en xeral é a primeira en notar si hai crise. Cando se empezou a falar dela, xa levábamos varios meses nela. De feito en verán, xente sí, pero en restricción total, moito barullo e poucas noces. Agora a xente de todos os días vai a menos, e ademais contén o gasto», explicaba Uxía desde el restaurante Mesón O Poeta, de Burela.
El parón de la construcción no ha dejado inmunes tampoco a los restaurantes y mesones mariñanos. «Esto é unha cadea», señala Uxía. Y es que, si las obras van a menos, disminuye también el número de obreros fijos que almuerzan en los restaurantes. En ello incide Luis, desde la pizzería Xoiña, en Foz. La merma de comensales «empezou pola construcción e agora extendeuse ao resto, que se contén á hora de gastar. Non é que saia menos, sigues tendo un mínimo de xente, pero toman un viño en vez de catro. cada un agarra o bolsillo como pode», señala. Los 130 menús diarios que se servían hace unos meses asegura que se redujeron a 80, y ya está cavilando fórmulas para atraer clientes y evitar que el impacto de la crisis vaya a más: «Haberá que facer semanas de precios baixos para incitar á xente a sair. Poñer o negocio á altura do bolsillo do cidadán», señala.
Las obras de la autovía
Óscar, desde O Asador, en Barreiros, sonríe cuando le hablan de la crisis. Su restaurante mantiene de momento el tipo, unos 230 menús diarios, en buena medida gracias a los trabajadores de las empresas que hacen la autovía. «Pero mañá [por hoy] se inaugura o tramo, a ver qué pasa agora», señala. Ya notó el bajón con las obras de las promociones de Barreiros que quedaron en el aire, y que le supuso dar unos sesenta menús diarios menos. Si del menú pasamos a la carta, las cosas todavía se pueden complicar más, ya que el cliente «si antes comía un pescado, agora aguanta cunha carne». De momento aguanta los clientes, pero dice que se nota en la facturación, y sobre todo por las noches y durante el fin de semana»