El Concello pretende poner en marcha una línea de microbuses desde Frigsa hasta el centro, concretamente hasta el edificio multiusos de la Xunta, para evitar el exceso de coches en el casco histórico. Esta idea, que aún está por definir, se haría realidad con la inauguración de un nuevo aparcamiento público en Frigsa, bajo el futuro Museo Interactivo de la Historia de la ciudad, que tendrá capacidad para más de cien coches y once autobuses.
El alcalde, José López Orozco, explicó ayer que este garaje subterráneo, además de dar servicio al museo «se utilizará como aparcamiento disuasorio»; es decir, el objetivo es que los coches que entren por la avenida da Coruña, en lugar de continuar hacia el centro histórico puedan quedarse en Frigsa. Desde allí partiría una línea de microbuses cuya última parada estaría junto al multiusos de la Xunta y que circularía por las calles Alexandre Bóveda, Río Sil y Ruiz de Alda, según explicó Orozco.
El alcalde insistió en que «es solo un proyecto» y afirmó que funcionará mediante una concesión de, aproximadamente, 25 años. Este es un primer paso para tratar de reducir el número de coches del casco histórico, que se atasca con facilidad. El 1 de agosto, y con motivo de la operación salida, la avenida da Coruña y la calle Teatro estuvieron paradas casi media hora.
Museo Interactivo
La mesa de contratación decidió ayer, con los votos a favor del grupo socialista y la abstención de los nacionalistas y populares, adjudicar las obras de construcción del Museo Interactivo de la Historia de Lugo a la empresa Aldesa. Esta constructora es autora de numerosos proyectos, tanto en obra civil como en rehabilitaciones o edificios comerciales.
El alcalde, López Orozco, explicó que Aldesa presentó una oferta económica de 6.948.147 euros (frente a los 8.759.641 que se proponían en la licitación) y un plazo de ejecución máximo de 18 meses. Es decir, febrero de 2010. A la oferta se presentaron 25 empresas.
Jardín
Este museo, proyectado por los arquitectos Nieto Sobejano, se construirá en el parque de Frigsa y, se presenta como un «museo jardín», ya que la planta superficial, lo que se verá desde el exterior, será un jardín. Los contenidos culturales se distribuirán en varias plantas subterráneas.
En la primera habrá una sala de exposiciones temporales y otra para contenidos permanentes, además de cafetería y oficinas. La segunda planta se utilizará como almacén y, la tercera, será una «caja escénica apta para distintas configuraciones en función del futuro proyecto museográfico». Estos tres pisos subterráneos estarán unidos por varios cilindros transversales en los que se instalarán otros objetos o detalles de exposición.
La mayor parte de los contenidos serán audiovisuales e interactivos, algo que ha diseñado la italiana Flavia Sparacino, pero también habrá otros elementos convencionales.
El alcalde dijo estar contento por este nuevo paso en la construcción de un museo que, además de ser «otro atractivo turístico y cultural para la ciudad, equilibra el norte y el sur» en cuanto a dotaciones culturales.
Los dos partidos en la oposición se abstuvieron ayer en la adjudicación de la obra porque no la consideran «prioritaria». El popular Jaime Castiñeira y el nacionalista Xosé Anxo Lage coincidieron en que el Concello ha pedido un préstamo de seis millones de euros que podrían haberse invertido «en el saneamiento y abastecimiento de las parroquias rurales». Desde 2006, los seis millones están invertidos a plazo fijo, por lo que ahora están produciendo beneficios.