«Aquí trabajamos codo con codo con los payos»

A.?F.?C.

A MARIÑA

La madre de Vicente Cabrera, Amelia, de 62 años, recaló en Viveiro hace más de medio siglo, procedente de la localidad leonesa de Villablino. Él y sus hermanos nacieron aquí. Hace seis o siete años se constituyó en la ciudad del Landro la Asociación de Gitanos Nadab, que preside Vicente, ahora mismo en funciones en el cargo. La mayoría residen en O Pedregal (Covas) y en Celeiro.

-¿Con qué fin se puso en marcha este colectivo?

-En principio se creó para fomentar y dar más posibilidades de integración de la sociedad gitana en la paya y al revés.

-¿Cómo ve usted la situación de su comunidad en Viveiro?

-La comunidad gitana de Viveiro se encuentra en una situación privilegiada porque en su día hubo quien se preocupó de evitar que ocurriera lo que está pasando en otros sitios de Galicia. Hubo quien se preocupó de ofrecernos una oportunidad, independientemente de la cultura de cada uno. Mi madre vino aquí con 8 años, prácticamente somos viveirenses. Yo me considero viveirense y mi familia también. Estamos integrados al cien por cien. Yo no catalogo gitanos y payos, catalogo personas.

-¿Quién o quiénes se preocuparon por su situación?

-Por un lado, nuestros antepasados. Ya llevamos en Viveiro más de cincuenta años. Ellos se preocuparon de que aquí no llegara a ocurrir nada de eso, que no hubiera un problema de chabolismo. Y también hemos obtenido la colaboración de las autoridades municipales, tanto con un partido como con otro en el gobierno local.

-¿A qué atribuye usted lo que está sucediendo en Penamoa, en A Coruña, y en Monte Porreiro, en Pontevedra?

-Es mi opinión particular. Los acontecimientos que, desgraciadamente, están sucediendo se deben a que las autoridades, los ayuntamientos y las diputaciones provinciales, han mirado para otro lado, sin mirar lo que sucede en esos poblados y en qué estado, tercermundista, vivían, ignorados por la sociedad y sin ningún tipo de oportunidad para salir adelante. Ahora lo piensan, pero antes no hicieron nada. Yo creo que por medio de todo esto hay algún suculento contrato urbanístico y favoritismo hacia terceros.

-¿Qué salida puede encontrarse ahora a esto?

-Donde se les quiere realojar, los vecinos deberían ser solidarios y darles una oportunidad. Es lo mínimo que se puede pedir y es básico para poder escapar a lo que, por desgracia, está sucediendo. De momento han estallado esos dos polvorines, pero pueden estallar más.

-¿Dónde pueden surgir nuevos conflictos?

-En la comunidad de Lugo, en O Carqueixo, y en Ferrol. Las autoridades podían tomar cartas en el asunto. Todos somos conocedores de los problemas, a ver si podemos trabajar, todos unidos, para integrarlos.

-Oyéndole da la sensación de que el caso de Viveiro podría servir de ejemplo.

-Aquí sí se ha hecho mucho. Trabajamos codo con codo con la comunidad paya. Yo llevo siete años trabajando en el servicio municipal de limpieza, tengo otros dos compañeros gitanos conmigo y uno de mis hermanos trabaja en una empresa auxiliar de Alcoa. Insisto en lo mismo. Creo que las autoridades deberían ofrecer oportunidades para que todos podamos salir adelante. Nuestros derechos están amparados por la Constitución Española, igual que los de la población paya.

-Entiendo que los problemas que afrontan en Viveiro son los mismos que cualquier otra persona...

-Sí, conseguir un empleo o alquilar una vivienda. Nos enfrentamos a las mismas dificultades que todo el mundo. Hace unos años era más difícil para nosotros encontrar una casa, aunque fuera en alquiler. Cuando llamabas por teléfono no había problema, pero cuando aparecías y veían que eras gitanos, había reticencias. Pero la sociedad se ha ido mentalizando de que todos, payos o gitanos, gitanos o payos, tenemos derecho a una oportunidad.

-¿Cómo ve la situación de los niños gitanos en la escuela?

-Se pueden pedir informes al profesorado, no están en absoluto marginados. Tengo una hija de 7 años y no tiene ningún problema en el colegio.