«Cuando no viene un cliente le llamamos para saber si está enfermo»

A MARIÑA

Primero fueron sus suegros y ahora son él, Urbano Albo Fernández, y su esposa, Mercedes Rodríguez Hermida, quienes están al frente del bar Landro, en Landrove (Viveiro). Y ya van veinte años, en el mismo sitio y otros tantos, donde está la farmacia.

-¿Quién está al frente del bar?

-Lo lleva ella, yo le ayudo un poco, porque soy el conserje del colegio Pedrosa Latas de Celeiro.

-¿Qué tal funciona?

-Muy bien porque tenemos la gente y los amigos de todos los días. Organizamos campeonatos de tute, damos los cotos de caza y tenemos las loterías. Todo son alicientes.

-Y magníficos pinchos.

-Sí, que repartimos todo el día.

-¿Cómo se consigue una clientela tan fiel?

-Siendo muy formales, abriendo todos los días y están aquí, al pie del cañón. Vivimos aquí y si hay que estar hasta las tres de la mañana con un par de personas, pues estamos.

-Vamos, que son una familia.

-Sí, lo trabajamos una familia y somos una familia grande. Si llego y mi mujer me dice 'pues no ha venido tal cliente', le llamamos por si le ha pasado algo o está enfermo.

-Y un poco confesores...

-Sí, unos nos cuentan sus penas y a otros se las sacamos nosotros.

-Las inundaciones son una lata.

-Es lo que más nos mata porque no nos deja trabajar, pero llevamos cuatro o cinco años sin nada. Pero en cualquier momento viene otra vez.