En los últimos años, concellos como Cervo o Viveiro han defendido documentalmente (y con anuncios, como la ubicación de un centro de entrenamiento de bomberos en Viveiro) sus méritos para acoger la sede de los bomberos. Los desencuentros políticos entre administraciones y municipios han animado una campaña electoral continua. Y todo, a pesar de que las agrupaciones de Protección Civil de varios concellos ya denunciaban en abril de 2004 que carecían de medios para extinguir incendios urbanos.
Ante unas elecciones gallegas y con un PP sin fracturas, Cacharro, Palmou (ex conselleiro de Xustiza) y Xosé Manuel Barreiro (ex conselleiro de Medio Ambiente y presidente provincial popular) confirmaban públicamente el 2 de febrero de 2005 que el parque de Barreiros funcionaría ese año gestionado por un consorcio. Aprovechaban para anunciar los parques en Cervo y Vilalba, y para asegurar que, como el de la Cruz do Lobo, los gastos de construcción y de mantenimiento serían cofinanciados por la Xunta (50%), Diputación (30%) y los concellos (el resto).
Y entre tanto anuncio electoral, Xustiza adscribió a Foz al parque de Cervo y García Rivera replicó el 14 de febrero de 2005: «Temos a Espiñeira a un minuto e quérennos mandar para Cervo ¿Que Xunta é esta? ¿Que democracia?». Dos meses más tarde, Foz y Ribadeo amenazaron con renunciar al parque si no se modificaba la representación de los concellos y en febrero de 2006 desde la Diputación anunciaban que solo aportarían el 15% del gasto, lo que llevó al Valedor a pedir explicaciones a Cacharro porque la ley obliga al organismo provincial a dotar de servicio de emergencia a concellos de menos de 20.000 habitantes.
La reivindicación de los profesionales de Protección Civil siempre ha sido firme, pero las previsiones de la Diputación hoy gobernada por PSOE y BNG, de abrir el parque de Barreiros en el 2008, tampoco convence ahora a nuestros dirigentes.